La «verdificación» de Bombay

¿Cómo conseguir que el motor industrial de la India sea más ecológico? Para empezar, podemos llenar los balcones de plantas en paredes verticales

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Situado en la costa oeste de la India, Bombay es un archipiélago de 600 km2 y siete islas. Es el hogar de 25 millones de personas, una cifra no oficial y que sigue en aumento. La ciudad de los suburbios y los millonarios, líder en la industria cinematográfica y capital de las finanzas, representa un tercio del impuesto sobre la renta en el país.

Bombay necesita una cuota del 33% de zona verde para que pueda aportar oxígeno en condiciones óptimas a sus habitantes (actualmente solo tiene 13%), sin olvidar los beneficios de los espacios al aire libre para parques y equipamientos públicos. Lamentablemente, estas áreas están disminuyendo a la misma velocidad y en la misma proporción que el acelerado crecimiento de la industria inmobiliaria de la ciudad, resultado de una terrible combinación de circunstancias: la connivencia de las autoridades, el interés político y los lobbies de la construcción.

Edificios de la ciudad de Bombay por Swapan Mukherjee
Edificios de la ciudad de Bombay por Swapan Mukherjee.

Pero hay otras cuestiones medioambientales que acechan a la ciudad: la subida del nivel del mar, la destrucción de los manglares, la peligrosa dependencia de la lluvia del monzón para llenar de agua los lagos cercanos a la ciudad y la falta de un plan B. Los dos temas de los que más se quejan los habitantes de Bombay son el tráfico y la contaminación. Irónicamente, la mayoría de la población se felicita por la paciencia y el buen humor con los que soportan estas cuestiones, en vez de esforzarse por detener las políticas corporativas o motivar un cambio personal de hábitos.

Con el foco puesto en la urbanización a ultranza, parece que no hay forma de alejar de los números rojos la cuota de zonas verdes. ¿O no? Sin entender el problema, ¿cómo se puede encontrar una solución? El habitante medio de Bombay está mucho más preocupado por su salario y su supervivencia que por la conexión entre la naturaleza y la salud.

La educación es y será siempre el arma más poderosa para conseguir una ciudad más verde, si se apela a la virtud más característica de los indios: el sentido común. Mientras que a través de los canales de comunicación más tradicionales los esfuerzos en educación dan vueltas y vueltas hasta dar con la masa crítica, existe hoy un fenómeno más poderoso para despertar la concienciación: los medios sociales. Y estos están cogiendo fuerza.

Recientemente, en un episodio de mi programa de televisión DesignHQ, el actor y embajador de buena voluntad de la ONU, Dia Mirza, habló de los pequeños y simples pasos que cualquiera puede dar para que el verde regreses a sus casas. Tradicionalmente, las torres de apartamentos de Bombay cuentan con chajjas o toldos para el sol encima de las ventanas, que normalmente se descuelgan para tener más espacio en el balcón. Mirza optó por señalar la oportunidad que estos espacios proporcionan para mantener plantas en paredes verticales, escogidas por la sombra que proporcionan, por su olor y pensando en la polinización, de manera que las abejas, la fauna y los pájaros se sentirían resueltos a volver a la ciudad.

Al otro lado del espectro, hemos estado trabajando con uno de nuestros clientes, Thakur Realty, para determinar la manera más efectiva de añadir elementos verdes en sus proyectos de rascacielos, siempre que esto sea posible. Para uno de estos proyectos, en el barrio residencial de Kandivili (lugar donde la clase media de Bombay generalmente se instala para subir el primer peldaño en la escalera social), tuvimos momentos de auténtica frustración debido a las nuevas leyes que dificultaban la obtención de un permiso para tener balcones y plantas exteriores en las fachadas. Rápidamente nos dimos cuenta de que teníamos que diseñar, crear y hacer una prueba con muros verdes que no necesitan mantenimiento, ni tampoco una gran obra civil… con una condición del cliente: ¡sin coste adicional! No hace falta decir que seguimos trabajando en ello.

Rangeshwar hogar con templo privado de Saket Sethi
Rangeshwar hogar con templo privado de Saket Sethi.

A medio camino se encuentran otro de nuestros proyectos. Rangeshwar es una vivienda con un templo privado que diseñamos para un asesor legal que tenía un terreno en las afueras de Bombay. Las leyes de construcción aquí estipulan que el edificio puede ser construido en hormigón, pero sería ilegal que la cubierta fuera del mismo material. Un nuevo enfoque se hacía necesario, así que escogimos un aluminio resistente a todo tipo de condiciones atmosféricas gracias a una tecnología desarrollada por Kalzip, y creamos una cubierta verde. Sin comprometer la funcionalidad, la estética o la forma de la casa, conseguimos que cuente con un elemento que la vincula con su entorno.

De vez en cuando, nace un proyecto que demuestra los esfuerzos de la ciudad para volverse más verde. Un grupo de 200 voluntarios, con la ayuda de celebridades y políticos, juntaron sus esfuerzos para limpiar la playa de Versova. Las autoridades locales aportaron mano de obra y maquinaria, y se llegaron a procesar 4.000 toneladas de residuos en los 2,5 km de playa. Esta iniciativa tuvo tanto éxito que la amenazada tortuga olivácea volvió a poner huevos en su arena.

Algunas leyes locales permiten que se talen árboles sin que haya que sustituirlos ni plantarlos de nuevo. Por ejemplo, Mumbai Metro Rail Corporation (MMRC) cortará 500 árboles para construir una nueva conexión de la red. La Ley de Árboles de 1975 estipula que un árbol que hay que cortar debe ser transportado a otro emplazamiento, o bien que tres árboles jóvenes sean plantados en el mismo sitio en 30 días. Los activistas han señalado que la MMRC no ha realizado ninguna de estas dos acciones. Este no es un caso excepcional en Bombay, puesto que los árboles continúan siendo talados por cualquier tipo de propósito constructivo.

En general, la gran mayoría de acciones para devolver el verde a Bombay fracasan debido a las restricciones y limitaciones de los edictos de planeamiento urbano. De modo que parece claro que la única esperanza para recuperar las zonas verdes que se han perdido con el paso de los años pasa por favorecer cambios en la legislación que regula el urbanismo, y que además estos sean aplicados de forma efectiva. Una gran transformación no puede darse a no ser que los órganos gubernamentales impongan cambios que afecten a los urbanistas, a las empresas y a la ciudadanía en general. Hay que pensar en eso como si fuera un reclutamiento obligatorio.

Hasta entonces nos mantendremos ocupados corriendo la voz, cuidando las plantas en las paredes verticales de los edificios y esperando a que un «Godot verde» regrese a Bombay.

Imagen principal: Swapan Mukherjee.

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