Hacia cotas altas

Reflexiones sobre la resiliencia: disposición, respuesta y reconstrucción

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Los desastres pueden adoptar muchas formas. Para aquellos de nosotros que vivimos en Nueva York llegó con el ataque al World Trade Center el 11 de septiembre de 2001 y la pérdida de más de 3.000 vidas. Esta pérdida marcó el camino de muchas comunidades de profesionales, en especial de los arquitectos, que adoptaron una disposición inexistente hasta ese momento. En 2003 establecí el Grupo Especial de Preparación frente a Desastres (DPTF por sus siglas en inglés), una iniciativa del American Institute of Architects New York Chapter que reunió a arquitectos, urbanistas, ingenieros y sociedades civiles para comenzar a desarrollar los procesos de respuesta y reconstrucción necesarios basados en una preparación profesional responsable.

En 2011, tras muchos otros eventos ocurridos a nivel nacional e internacional, cofundé el comité permanente del AIA New York Chapter, el Comité para el Riesgo y la Reconstrucción (DfRR por sus siglas en inglés). Este comité ha desarrollado numerosos programas y eventos en cumplimiento de su misión, ha establecido un protocolo estatal, ha formado a cientos de voluntarios de respuesta a los desastres, ha publicado documentos fundamentales sobre temas relacionados con el agua y el calor extremo, y continúa siendo uno de los comités del AIA Chapter más activos, influyentes y modélicos del país.

En agosto de 2005, el huracán Katrina tocó tierra en Luisiana causando daños catastróficos, sobre todo en la ciudad de Nueva Orleans, causando más de 1.200 fallecidos y abriendo un nuevo capítulo de desastres naturales relacionados con algo llamado «cambio climático». Si bien nunca se estableció una relación directa entre el huracán Katrina y el calentamiento global, este fenómeno ayudó en gran manera a incrementar el interés y acelerar la investigación sobre los cambios globales en la atmósfera y el medio ambiente del planeta. Katrina se añadió a la lista de desastres naturales contemporáneos con gran difusión en los medios, en la que también están incluidos el tsunami de 2004 en el Océano Índico, el huracán Ike en 2008 y el terremoto de Haití de 2010.

Vista aérea de Galveston, Texas, tras el desastre provocado por el huracán ‘Ike’ en 2008.
Vista aérea de Galveston, Texas desde un helicóptero del ejército americano, 13 de septiembre de 2008. Imagen Wikimedia Commons

En 2012, la ciudad de Nueva York sufrió de lleno el impacto del huracán Sandy, un fenómeno inesperado, dramático, mortífero y para el que no se estaba lo suficientemente preparado, cuyas ramificaciones continuarán teniendo consecuencias en el futuro inmediato. De la misma forma que el 11-S cambió nuestra perspectiva de la seguridad personal y social, también la planificación, el diseño y la construcción de nuestro mayor y más extenso entorno creado por el hombre se verá alterado por la evidencia de un cambio medioambiental, en especial por las consecuencias del aumento global del nivel del mar.

Aunque continúan existiendo personas en el mundo que niegan el cambio climático —la respuesta a los recientes fuegos infernales en Australia es prueba de ello— la mayor parte de las naciones son conscientes de que las costas de todos los continentes se están viendo afectadas por el calentamiento causado por los cambios de CO2 atmosférico que dan lugar al derretimiento del hielo del Ártico y al consecuente aumento del nivel del mar.

Responder a los desafíos del cambio climático

En algunos lugares como Yakarta, la capitaI de Indonesia, el aumento del nivel del mar se une al hundimiento geográfico, provocando una amenaza aún mayor a la longevidad de las ciudades. La situación es tan dramática que existen planes para trasladar toda la ciudad. En la costa de Luisiana, Isle de St. Charles está siendo trasladada hacia el norte desde su tierra natal sumergida. En el Océano Pacífico, la isla de Tuvalu, en la Polinesia se está erosionando e inundando al mismo tiempo. Por el momento, el gobierno de Tuvalu ha decidido sobrevivir en el mismo lugar. Tuvalu es solo un canario en una mina de carbón.

Desde Tuvalu, uno de los países más pequeños del mundo, hasta Nueva York, situado en el que posiblemente sea el más poderoso, los desafíos que plantea el cambio climático están claros. En el Nueva York post-Sandy, el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano de los Estados Unidos creó un concurso millonario denominado Reconstruir a través del Diseño (RBD por sus siglas en inglés) para obtener formas de asegurar la región contra futuros huracanes.

Una de las soluciones propuestas por BIG y su equipo interdisciplinario, The BIG U (la gran U), sugiere construir una barrera alrededor de la zona sur de Manhattan. La primera fase, que se construirá para proteger la zona del Lower East Side de Manhattan, ha estado negociándose durante más de tres años. Los comentarios de la Junta de Planificación Comunitaria han sido cuantiosos, los urbanistas han propuesto modificaciones y se siguen debatiendo las cuestiones presupuestarias.

El año pasado mi estudio vertical de diseño en la Spitzer School of Architecture (CCNY) trabajó estrechamente con la localidad de Piermont, a orillas del río Hudson, para crear visiones alternativas de su futuro, que incluye el traslado a tierras más altas, la construcción de barreras o incluso avanzar de forma agresiva hacia el mismo río.

En 2013 la Rockefeller Foundation creó un programa global denominado 100 Resilient Cities (100 ciudades resilientes) que recibió solicitudes de planificación futura de ciudades de todo el mundo.

La reconstrucción de Galveston Bay Park tras el desastre de 2008 proporcionará un acceso público a la bahía.
Galveston Bay Park proporcionará un acceso público extenso a la bahía, obra de Rogers Partners. Imagen © Rogers Partners

Y el arquitecto Rob Rogers y su equipo de colaboradores acaban de recibir la aprobación de su plan para Galveston Bay Park, en la ciudad de Houston. Este proyecto, catalizado por el huracán Ike, ilustra el enfoque proactivo del equipo al reto del aumento del nivel del mar y «revoluciona la forma en que la industria interactúa con las agencias públicas locales y apoya el inicio de soluciones viables a necesidades críticas».

Estamos en el umbral de una nueva era. Los últimos 30 años han acelerado los desafíos producidos en los últimos 200 años. La era catapultada por la Revolución Industrial, que se alimentó de carbón y combustibles fósiles, contaminó la atmósfera e invadió nuestras ciudades de vehículos con motores de combustión, ha resultado ser perjudicial por estos y otros muchos aspectos. Los huracanes, las mareas tormentosas, los fenómenos meteorológicos en el interior, los terremotos, los tornados y el aumento del nivel del mar son retos a los que debemos enfrentarnos. Y en palabras del escritor de obras de ciencia ficción, William Gibson: «el futuro ya está aquí; el problema es que no está distribuido uniformemente».

Existen desafíos que aún no han sido resueltos. Los diseñadores y los profesionales de nuestro entorno estamos de alguna manera a la vanguardia de estos desafíos. Enfrentémonos a ellos directamente. Hagámoslo juntos. Hagámoslo ahora.

Imagen principal: Galveston Bay Park, obra de Rogers Partners, será un referente de diseño resistente. Imagen © Rogers Partners

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