El árbol del aprendizaje

Una estudiante de arquitectura reflexiona sobre el poder creativo del agua

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Podríamos decir que el agua es el mejor amigo del hombre. No consigo recordar cuándo fue la primera vez que tuve consciencia de la proximidad del agua. Siempre ha estado ahí: un vaso de agua, la ducha de la mañana, un baño en el mar, excursiones por el río, una clase de ciencias… Parece que el agua y el ser humano son inseparables. Lo más interesante es que entra en nuestras vidas a todos los niveles. Pero para mí lo más misterioso es su capacidad de estimular la mente y la creatividad. Soy estudiante de arquitectura y estos son mis pensamientos sobre cómo el agua ha modelado también mi formación académica.

FORMA

Las primeras gotas de conocimiento me ayudan a entender la forma. Todos sabemos que una porción de agua no tiene una forma asociada, pero si la introducimos en una tetera adquirirá su forma. El vacío adquiere protagonismo convirtiéndose también en forma. Al jugar con el agua experimentamos la capacidad de proyectar desde el vacío. Cuando observamos el fondo del mar en una playa, vemos como la corriente dibuja la forma de las olas en la arena, como un conjunto de líneas ondulantes y rítmicas. Aquí florece la idea del agua como elemento modelador. El agua también esculpe paisajes, después de largos periodos de erosión aparecen formas fascinantes, como las de la playa de Las Catedrales en Galicia o el macizo de Montserrat, en Cataluña.

Natural water architecture. Montserrat mountains eroded by water
Montañas de Montserrat, cerca de Barcelona

TÉCNICA

Dicen que el agua es vida, y precisamente la arquitectura consiste en crear lugares vivibles. En este sentido, la arquitectura popular nos da algunas pistas y las fuentes son un elemento esencial. Protagonistas en los patios de las casas de climas cálidos y secos, humidifican el ambiente, refrescan y aportan confort. Siguiendo en la línea de la técnica me parece esencial hacer hincapié en la inercia térmica. El agua tiene una capacidad de almacenar calor cuatro veces superior a la del hormigón. Un muro de agua es similar a un muro Trombe, en el que la masa se sustituye por agua almacenada en diferentes tipos de contenedores, que se calienta y se enfría muy lentamente. El agua también puede utilizarse como refrigerante gratuito. Un estanque en la cubierta actúa de manera similar a un muro de agua. Se trata de un dispositivo de captación solar indirecta que acumula el calor del sol y lo libera lentamente por conducción a la cubierta de los espacios ocupados inferiores.

Falling Water by Frank Lloyd Wright. Example of water architecture
La casa de la cascada de Frank Lloyd Wright, ejemplo de arquitectura y agua

REFERENCIAS

Desde el inicio de la carrera no son pocas las referencias que me han mostrado el carácter polifacético del agua.

Mis primeras clases de historia me dieron mucho que pensar. Las Termas de Caracalla de la Antigua Roma me hicieron entender la capacidad de permanencia del agua en la arquitectura y cómo ésta se ha utilizado desde la Antigüedad. En este caso, subrayaría la función del agua ligada al bienestar y al cuerpo. Siguiendo con la misma idea, en clase de proyectos nos muestran las Termas de Vals de Peter Zumthor.

Por otro lado, hemos ido conociendo proyectos como la casa de la cascada de F.L. Wright, la Villa le Lac de Le Corbusier o la casa de Muuratsalo de A. Aalto frente a un lago finlandés, y todas nos muestran la proximidad al agua.

A la hora de escoger emplazamiento al agua puede ser un privilegio. Su sensorialidad es una de sus facetas más atractivas. En este recorrido nos han acompañado tanto Carlo Scarpa como Luis Barragán en su labor de domesticación del agua con el fin de enfatizar la parte sensorial del proyecto. Por último, citaré una referencia más local, más vivida. El Pati de les Aigües, en el Ensanche de Barcelona, nos muestra que el agua tiene una fuerza de cohesión social increíble cuando se emplaza en el espacio público, en este caso un interior de manzana.

El árbol del aprendizaje crece, alimentado por el agua, y debemos valorar cada gota, por pequeña que sea, ya que es esencial para ganar un conocimiento más profundo de la arquitectura y del hábitat humano.

 

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