La importancia del «creador» en un mundo sin residuos

El valor de las nuevas perspectivas en el trabajo con flujos de residuos

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Como diseñadora versada en la experimentación con una amplia gama de materiales, a veces es difícil saber por dónde empezar al elegir una nueva materia prima. Con la creciente concienciación en torno a los recursos finitos de la Tierra, junto con los vertederos desbordados y ecosistemas cada vez más contaminados y llenos de residuos, parece justo que los diseñadores centren su atención en la recogida y utilización de aquello que ya existe y está a nuestra disposición.  Como declaró Anders Lendager en Radical Matter: Rethinking Materials for a Sustainable Future de Kate Franklin y Caroline Till: «Todos tenemos los materiales que necesitamos, ya están aquí». Una nueva generación de creadores, líderes en sus respectivos campos, realizan trabajos extremadamente táctiles y cuidadosamente elaborados, en los cuales juegan un papel importante tanto la conveniencia como la función.

Mi trabajo e investigación se centran en el movimiento que gira alrededor de los flujos de residuos comerciales e industriales, con un interés específico en el plástico. Aunque inicialmente me sentí atraída por el diseño experimental, siento fascinación por los procesos de diseño tradicionales y emergentes y por la posibilidad de encontrar una síntesis entre los dos, dando lugar a nuevos materiales y objetos innovadores. Esto me alertó sobre la importancia de trabajar con residuos, poniendo de relieve la responsabilidad del diseñador.

En las fábricas se producen multitud de residuos.
Dentro de una fábrica CNC. Imagen © Charlotte Kidger

Además de representar un evidente desafío creativo, la oportunidad de trabajar con nuevos flujos de residuos aún sin descubrir es una preocupación inminente para la sociedad en general. A través de la recuperación y reutilización de los residuos donde antes eran independientes, el papel del creador es ahora crucial para hacer frente a los acuciantes problemas medioambientales de consumo excesivo y escasez de recursos. Esto ha proporcionado las bases para la creación de objetos fascinantes y convenientes a través de un diseño lentamente elaborado y atractivo.

Os sorprendería ver la calurosa bienvenida que he recibido al visitar polígonos industriales y comenzar a poner a prueba los conocimientos de las personas sobre sus subproductos y la eliminación de residuos. Algunas personas, comprensiblemente, no le dedican tiempo alguno a esta cuestión. Otros, sin embargo, reciben esta información con los brazos abiertos, con curiosidad e interés en cómo pueden ayudar y qué cambios pueden realizar para obtener una visión más sostenible.

Mi experiencia personal me ha demostrado que al crear relaciones personales y entablar un diálogo, es posible aprovechar territorios no descubiertos y generar un sistema transformador donde los residuos sin valor son reconvertidos en objetos funcionales que pueden ser utilizados en proyectos de diseño de interiores o arquitectura.

Cuando un objeto se crea a partir de residuos se pierden todos los prejuicios. En primer lugar, el acabado general es a menudo diferente de todo lo visto anteriormente; esto cuestiona la percepción del espectador e invita a utilizar el tacto, que se convierte en una parte importante de la experiencia de compra. El tacto y el juego de los sentidos ejercen una atracción sobre el consumidor que nunca podrá ser obtenida al navegar por los catálogos digitales de los productos fabricados en serie. Los consumidores buscan una conexión más profunda con los artículos que compran y que ocupan un espacio en sus hogares. Ya no es suficiente que algo simplemente exista, debe haber una narrativa, una razón y un propósito para que algo exista. Con esta actitud se logra una sensación real de posesión y valor, los objetos se convierten en recuerdos de familia y el énfasis en la longevidad se arraiga de forma natural.

La creación de objetos a partir de residuos ofrece multitud de posibilidades.
Diseño interior de una pieza de la colección Industrial Craft. Imagen © Charlotte Kidger

Como individuos, nos es imposible ser los únicos responsables de los problemas mundiales relacionados con la sostenibilidad, pero a menudo sentimos la responsabilidad de abordarlos al emprender proyectos que se centran en cuestiones de la vida real. Algo que he aprendido a lo largo de los años y que seguiré recordando es que todos necesitamos trabajar colectivamente, realizando cambios siempre que sea posible hacia un futuro mejor y más responsable.

Al tomar medidas por nosotros mismos podemos diseñar un futuro que se aleje del consumo excesivo y de una cultura de «toma y sustituye». Podemos utilizar nuestras propias experiencias como diseñadores para educar e informar a los que nos rodean de la importancia y las posibilidades de trabajar con los residuos. Hoy en día tenemos la suerte de contar con una gran cantidad de información, así como con la transparencia de las empresas que buscan recursos sostenibles. La oportunidad es vasta para que cada parte de la cadena de diseño marque colectivamente la diferencia en cómo consumimos y cómo valoramos los objetos que nos rodean.

Los flujos de residuos están ahí para ser explotados. El plástico, en particular, es un recurso inestimable debido a su versatilidad y durabilidad. Una vez sometido a procesos a menudo rigurosos, podemos ver un completo cambio y transformación de su estado original. Hay algo simplemente hermoso y táctil alrededor de esta transformación y el valor que conserva.

La importancia del creador es ahora más valiosa que nunca.

Imagen principal: Detalle de un recipiente industrial. Imagen © Charlotte Kidger

 

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