Redefiniendo los interiores de lujo

La reformulación del confort y la elegancia a través de la artesanía y las piezas de coleccionista fabricadas de forma ética con materiales naturales y sostenibles

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La noción del lujo se está transformando y diversificando. Al igual que nuestro paisaje político y cultural cambia, también evoluciona nuestra concepción de los placeres de la vida. Podría parecer contraria a la definición que encontramos en el diccionario —«un estado de gran comodidad y elegancia, que a menudo implica un gran gasto»— pero es posible argumentar, en el contexto del cambio climático, que el significado de lujo hoy en día es algo tan sencillo como obtener agua potable del grifo.

A medida que la riqueza se polariza, la cultura también cambia y nuestra conciencia social evoluciona en respuesta a las injusticias globales y demás desigualdades. Por lo tanto, ¿es sorprendente que el propio significado de lujo se transforme? Consideremos el mundo cultivado en el que se mueven los ricos; las instituciones de arte han dado la espalda a las becas concedidas por el controvertido Sackler Trust, y el Serpentine Pavilion fue noticia este año cuando la Galería tuvo que pedir al arquitecto japonés Junya Ishigami que se asegurara de que no hubiera becarios no remunerados involucrados en el proyecto. En el contexto de esta creciente concienciación de ética fiscal y conciencia moral, la sostenibilidad, la transparencia y la autenticidad son los nuevos términos clave. Los consumidores de productos de lujo miran más allá de las etiquetas y el precio y buscan un vínculo emocional con las marcas que consideran más responsables. Así que, ¿cómo se traduce esto en el diseño de interiores de lujo?

Agunas piezas artísticas actuales redefinen el significado de lujo
Cápsula, obra de Brodie Neill, refleja la realidad actual en algunas de las playas más contaminadas del planeta. Imagen © Brodie Neill.

Nuestro gusto continuado por la artesanía y las piezas de coleccionista encarna este nuevo sentido del lujo. ¿Qué puede infundir una respuesta más emotiva en el espectador que un objeto hecho a mano, en el que la belleza reside en la imperfección de la mano humana? Jonathan Anderson, director creativo de Loewe, ha realizado una importante labor de promoción de la artesanía a nivel internacional a través del prestigioso premio Loewe Craft, cuya primera edición se celebró en 2016. Solo tenemos que echar un vistazo a marcas como The New Craftsmen, lanzada en 2015, que ofrece una plataforma de ventas para muchos diseñadores, y a la popularidad de eventos como London Craft Week y Collect para ver que la búsqueda de piezas únicas para dar carácter a un espacio goza de numerosos adeptos. Existe un abanico de plataformas de comercio electrónico de objetos de artesanía, como Hadeda, especializada en productos sudafricanos hechos a mano o Artemest, proveedores de productos artesanos italianos. Asimismo, se ha producido un aumento de las marcas que añaden un elemento ético a sus procesos de diseño y producción, como Christopher Farr, que recientemente ha lanzado una línea de alfombras de tejedores afganos a través de la organización benéfica Turquoise Mountain. Esta tiene como objetivo apoyar y promover la artesanía tradicional acercando las marcas de diseño occidentales a los creadores.

A medida que la autenticidad y la sostenibilidad son más valoradas que el apoyo de los famosos o la estética pura, aquellas marcas con una trayectoria de producción honesta, a favor de los materiales naturales, pasan a encarnar el nuevo significado de lujo. Existen empresas británicas de renombre, como Dualit, Anglepoise, Ercol, y Savoir Beds, pero son las marcas más jóvenes las que ven aumentar su prestigio gracias a figuras y artistas que personifican los valores de sus marcas, como Sebastian Cox, Pinch y Bethan Gray. Muchas marcas consolidadas colaboran con diseñadores contemporáneos que representan este enfoque práctico, como Bill Amberg con Savoir Beds, para personalizar sus productos y añadirles un valor emocional.

La narrativa se traduce en lujo, siempre lo ha hecho. Toda marca de prestigio basa su reputación y autenticidad en las historias tras sus productos. Nuestra obsesión y aprecio por el diseño moderno de mediados de siglo y del siglo XX permanece intacto y a medida que la sostenibilidad pasa a un primer plano, también lo hace la búsqueda de objetos de segunda mano. Si el lujo hoy en día está ligado a un «valor significativo», ¿qué podría proporcionarnos mayor bienestar que comprar algo vintage, incluso si se trata de una vivienda desmontable de Jean Prouvé que cuesta 2,5 millones de dólares en Design Miami? Desde luego, la compra de bienes de segunda mano ofrece un amplio abanico de posibilidades y es posible asistir a las ferias de diseño como PAD o la relativamente novedosa Nomad para encontrar piezas en perfecto estado de Giacometti, Perriand o Kagan o buscar algo más asequible en los Modern Shows de Dulwich o en eBay. También es notable el auge de empresas que buscan artículos para sus clientes como la agencia de diseño de interiores Thurstan, que también opera como marchante de antigüedades y piezas de colección del siglo XX. En el extremo opuesto, la empresa de alquiler Harth está removiendo los cimientos de este sector, abriendo el mundo del diseño de interiores a la economía compartida. ¿Qué sentido tiene inundar el planeta con más cosas, si podemos compartirlas?

El banco Flotsam es una pieza de Brodie Neill que replantea el significado de lujo gracias a los materiales que lo componen
El banco Flotsam, obra de Brodie Neill. © Imagen Angela Moore.

En la actualidad existe una gran innovación en materiales, y la investigación se centra en el reciclaje de plásticos y en la creación de nuevos materiales a partir de residuos. A principios de año, en la feria de Milán, Rossana Orlandi presentó una muestra denominada Guiltless Plastic (Plástico libre de culpa), donde se exhibían diferentes piezas de diseñadores de renombre que abordaban la cuestión del plástico. Es una de las prioridades de determinados artistas como el diseñador australiano Brodie Neill, quien diseñó la mesa Gyro en 2016, fabricada con un material similar al terrazo compuesto de plástico del océano reciclado o de las grandes marcas, como Fritz Hansen, que desarrolló conjuntamente con Nendo la silla reciclada N02 a partir de residuos domésticos. A otro nivel, muchos diseñadores están intentando trabajar únicamente con materiales naturales. Es el caso de Bethan Gray, cuya línea de mobiliario de alta gama Exploring Eden, desarrollada conjuntamente con los especialistas en superficies naturales Nature Squared, está fabricada a partir de desechos naturales, como las conchas y las plumas. Basta con mirar en derredor para encontrar más ejemplos orgánicos, como por ejemplo el revestimiento lleno de color Totomoxtle de Fernando Laposse. Por lo tanto, y como conclusión, el lujo hoy en día no tiene por qué costar una fortuna, y eso en sí ya es algo positivo.

Imagen principal: El banco Flotsam, obra de Brodie Neill, está fabricado con terrazo oceánico. Imagen © Angela Moore

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