Plásticos, un problema que nos atañe a todos

Los microplásticos y el consumo humano

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Llevo los últimos años trabajando alrededor del mundo desarrollando proyectos para la preservación del medioambiente, esto me ha llevado desde poder convivir con las tribus aisladas del Amazonas, a proteger el hábitat del orangután en las selvas de Borneo, a ver cómo la demanda de marfil está acabando con los elefantes y gorilas en la cuenca del Congo. Esto me ha permitido ser testigo de primera mano del verdadero estado de deterioro y colapso en el que se encuentran los principales ecosistemas del planeta, lo que en el colegio nos enseñaron como los pulmones verdes del planeta.

Fue precisamente mientras me encontraba en Borneo, cuando de forma inesperada me encontré de bruces con el problema de los plásticos. Pude ver con pena, como con cada cambio de marea, llegan avalanchas de plásticos que sepultaban una de las zonas con mayor biodiversidad marina del planeta. Fue en ese momento, cuando decidí que quería dedicar mi vida a tratar de solucionar este problema.

Creo que la sociedad en la que vivimos en los países más desarrollados, vivimos como en una especie de burbuja donde no somos conscientes del verdadero impacto que generan nuestros hábitos de consumo. Tenemos la suerte de contar con sistemas de recogida de residuos, los cuales nos quitan el problema de delante de nuestras narices, se lo llevan a un vertedero o lo meten en un barco rumbo a alguno de los países a los que pagamos para que acumulen nuestros residuos.

El plástico hasta hoy y el plástico que vendrá

La gente debería saber que sólo un 5% de todo el plástico que utilizamos se puede reciclar. Por ejemplo, de una botella solo se puede reciclar el tapón. El resto no se puede reciclar.

Cada vez que consumimos una botella o bolsa de plástico, parece como que esta después desaparece de la faz de la tierra. Y es precisamente esa desconexión, lo que no nos hace darnos cuenta de que esa botella, aunque no la veamos, va a estar durante los próximos cientos de años degradándose poco a poco hasta convertirse en microplásticos.

Vivimos en una sociedad donde nos hemos acostumbrado a quererlo todo y quererlo ya.

Plásticos y microplásticos afectan a la calidad de las aguas y a la salud humana.
El plástico que desechamos en el mar, se convierte en microplásticos después de varias décadas. Photo Brian Yurasits/Unsplash

Sectores como el de la ganadería y la moda están generando un impacto devastador, desde los miles de litros de agua que se necesitan para conseguir 1 kg de carne o unos vaqueros, a la contaminación directa que generan los residuos de su proceso de fabricación. Siempre le digo a la gente de hacer el ejercicio mental, de imaginarse que todo el plástico que utilizan lo estuvieran acumulando en una esquina de su habitación. ¿Hace cuánto la hubiéramos llenado por completo?

Después de mucho estudio sobre el problema de los plásticos, llegué a la conclusión de que el problema de los plásticos tiene dos partes, claramente diferenciadas pero igualmente importantes.

Los microplásticos, ¿nos alimentamos de lo que desechamos?

Por un lado está la cantidad de plásticos que ya ha sido producida y que se encuentra contaminando los mares, ríos o en algún vertedero. Para que nos hagamos una idea, el plástico fue un material revolucionario, derivado del petróleo, que se introdujo en la década de los 50 y que rápidamente se expandió por su utilidad y versatilidad. Pues bien, alrededor del 95% del plástico que se ha producido desde entonces, sigue existiendo.

Pensad solo en todas las botellas de plástico que habéis utilizado a lo largo de vuestra vida, las pajitas, cubiertos, bolsas y el resto de infinidad de productos de uso cotidiano y un solo uso. Y ahora multiplicadlo por 7.000 millones de personas.

No es de extrañar entonces que en varios puntos de los océanos, donde se concentran las corrientes, se haya ido acumulando el plástico que poco a poco hemos ido vertiendo al mar. La famosa isla de plástico del pacífico, y digo famosa porque hay muchas más, tiene una extensión de unas cuatro veces la superficie de España.

Pues bien, el problema no se queda ahí, no solo estamos contaminando los mares con todo ese plástico, acabando con infinidad de especies marinas como las tortugas y los cetáceos, y también las aves por obstrucción intestinal. El verdadero problema que más nos va a afectar a nosotros tiene que ver con los famosos microplásticos.

¿Qué son los microplásticos de los que tanto estamos oyendo hablar, y por qué tendría que importarnos? Con la incidencia de los rayos UVA del sol, el plástico se va degradando en pequeñas partículas que llegan hasta un nivel molecular. Estas partículas se disuelven en los océanos y pasan a formar parte de la cadena alimentaria y van pasando del pez pequeño al pez grande, acumulándose en el tejido liposo. Además, la molécula de plástico hace de imán atrapando otros componentes químicos que hay contaminando los mares.

En estudios recientes, se han detectado concentraciones de microplásticos no aptas para el consumo humano en la sal y moluscos.

Por otro lado está la producción futura de plásticos que se duplica cada año.

Es importante ser conscientes de que estos problemas están en nuestra casa, no en países y lugares lejanos. Estoy seguro de que en el futuro miraremos atrás y diremos: “¿En serio? ¿Usaban plástico para todo y lo tiraban al mar hasta que se deshacían y acababan de vuelta en sus platos a través de los peces que se comían, la sal, la evaporación y la extracción de agua?

Compra lo realmente necesario, sabiendo el impacto que eso tiene en el planeta. Compra artículos de segunda mano si puedes y es pertinente. Compra productos locales, y nunca artículos de usar y tirar.

Imagen principal: ¿Somos conscientes de dónde terminan los residuos plásticos? Photo Catherine Sheila/Pexels

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