La ciudad licuada

Un cambio social integral en nuestra estrategia y comportamiento frente al agua

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La sección del Támesis situada en la zona centro de Londres es siete veces mayor que Hyde Park y aun así, el acceso recreativo al espacio público más extenso de la ciudad es muy limitado. Existen lugares en los que las actividades están menos restringidas simplemente porque son anteriores a la normativa actual. La playa de arena accesible en marea baja y la ribera a lo largo del South Bank son maravillosas. Y para aquellos con más afición, la Westminster Boating Base enseña a los niños a navegar en el Támesis. Sin embargo, desde la década de los 50 no ha existido una conexión física entre los londinenses y el Támesis. Y esto debería cambiar.

Esta desconexión es fácilmente apreciable desde cualquiera de los márgenes del río en Londres.  Aquí se ha construido sobre la ribera del Támesis, a menudo en beneficio de las infraestructuras. Esta es una constante en numerosas ciudades.

A menudo, en las grandes ciudades, un paseo por los márgenes del río implica que debemos compartir el espacio con los vehículos. La pérdida de la ribera y de los márgenes del río supone la pérdida de la ecología.

En Londres, incluso en marea baja, no existe la posibilidad de reverdecer el terreno porque el rango de mareas de 6 metros se lleva por delante todo aquello que intente crecer. Hoy en día es necesario desplazarse más allá de Putney para poder encontrar una franja verde junto al paseo fluvial.

Más allá de Putney, y al este de Crossness, encontramos una normativa menos estricta. Por ejemplo, aquí sí es legal nadar en el río. Que nos apetezca nadar o no es un tema aparte, pero es en estos márgenes en los que se abren las oportunidades a un mayor compromiso público con el río y con otras masas de agua infrautilizadas.

Con ciudades que albergan a la mitad de la población mundial, las antiguas zonas industriales se han convertido gradualmente en oportunidades. A menudo dañadas y contaminadas, estas vastas extensiones de tierra se abren a un río más grande o a muelles. Estas áreas necesitan un enfoque diferente al que hemos presenciado hasta ahora. La mitad de la población mundial vivirá en zonas con estrés hídrico en 2025, mientras que una de cada diez personas residirá en regiones situadas a menos de 10 metros sobre el nivel del mar. Un proceso rápido de urbanización va ligado a numerosas cuestiones medioambientales relacionadas con el cambio climático. Sin embargo, en este caso debe tratarse como una oportunidad para crear un terreno público diverso y atractivo.

El Támesis y la Torre de Londres, junto a los City Hall Baths.
City Hall Baths. Imagen © Studio Octopi & Picture Plane

La restauración fluvial o la creación de parques de patinaje, que también son útiles para gestionar el drenaje de agua de lluvia, pueden contribuir a gestionar los fenómenos meteorológicos extremos causados por el cambio climático. Studio Octopi está realizando diferentes proyectos en los que trabajamos proactivamente con el agua, desdibujando los límites al máximo. La utilización de infraestructuras ribereñas, como es el caso de los embarcaderos, plantea numerosos retos, pero también abre la puerta a una arquitectura flotante.

Inspirando a las personas a reclamar sus ríos, lagos y canales para uso público

Los muelles de Londres abarcan una gran extensión y es indispensable replantear estas áreas de manera radical. En los 80 Thatcher invirtió dinero en los muelles, sin preocuparse en absoluto por el agua. Ahora estas zonas piden a gritos la existencia de instalaciones comunitarias. La comunidad “Isle of Dogs” tiene dificultades para obtener recursos y aun así existen numerosas áreas fluviales que no ofrecen beneficio alguno a la comunidad. Nos gustaría que esas áreas pasaran a tener un uso recreativo con estructuras flotantes como colegios, centros médicos e incluso piscinas.

Un enfoque alternativo del agua como el descrito anteriormente sería fantástico, sin embargo, esto va más allá de la simple creatividad en el terreno público. En el Reino Unido hemos permitido que nuestra paranoia con el agua bloquee ideas que son beneficiosas para la sociedad desde el punto de vista medioambiental y social.  No es necesario pasar mucho tiempo en la Europa continental para experimentar un enfoque totalmente diferente a nuestro compromiso con el agua. El verano pasado di una conferencia en Linz y al día siguiente me invitaron a nadar en el Danubio con un grupo de estudiantes. Aunque las autoridades no fomentan el baño en los ríos, es cierto que tampoco lo prohíben. De hecho, reconociendo que existe una comunidad de aficionados al baño, el ayuntamiento ha realizado mejoras en la ribera del río para permitir un acceso seguro al mismo en el centro de la ciudad.

Lo mismo ocurre en Basilea: en primavera el Rin fluye con fuerza por el centro de la ciudad y de nuevo recibí una invitación para nadar en el río. Nadando en un grupo reducido cubrimos 2.000 metros del tramo central del Rin. Nuestro guía nos explicó que la responsabilidad de nadar en el río recae sobre los ciudadanos de Basilea. El conocimiento sobre el río que fluye por la ciudad se transmite de generación en generación. Este enfoque educacional implica un menor número de vidas perdidas y una mayor conciencia de lo que es seguro y de lo que no lo es.

South Bank Baths, a la orilla del Támesis.
South Bank Baths. Imagen © Studio Octopi & Picture Plane

En el Reino Unido, los beneficios de salud y bienestar están legislados a través de normativas restrictivas o, peor aún, a través de una falta absoluta de formación. La natación es el único deporte que se ha incluido en el plan de estudios nacional. Establece que todas las escuelas primarias deben impartir clases de natación y seguridad en el agua en los dos primeros cursos de este ciclo. Desde 2012, el organismo nacional Swim England ha supervisado la aplicación del plan de estudios de natación y sus investigaciones han demostrado sistemáticamente que sólo la mitad de los alumnos cumple con los estándares requeridos. Estas son estadísticas impactantes y resultan aún más alarmantes cuando son la base de un enfoque más autoritario del uso del agua. Son muchas las razones que justifican las dificultades de las escuelas primarias. Entre ellas se encuentran el costo, los periodos extraescolares, la falta de confianza y la falta de comprensión de los resultados.

Con el futuro de nuestros niños en mente, es necesario que desbloqueemos las vías fluviales urbanas. La educación debería ser el núcleo del enfoque de nuestros proyectos de natación y sería maravilloso creer que la crisis climática podría desbloquear soluciones innovadoras en el ámbito urbano que mejoren nuestras vidas a través de la educación.

Imagen principal: Blackfriars Baths. Imagen © Studio Octopi & Picture Plane

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