La biblioteca pública de nueva generación

¿Cuáles serán las características de diseño?

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La biblioteca pública es per se el tipo de edificio que ofrece una diversidad de espacios para la lectura concentrada o la investigación colaborativa. La relación entre el académico y el libro siempre ha dominado la planificación de bibliotecas a lo largo de la historia. «Leer un libro es una actividad muy privada», señaló Louis Kahn, que ofreció a los usuarios de la biblioteca zonas de escritorios con contraventanas correderas de madera ajustables individualmente para controlar la cantidad de luz diurna que caía sobre las páginas. Alvar Aalto pensaba que «la experiencia de leer un libro debería ser como si se hiciera al aire libre, sentado bajo un árbol».

Las bibliotecas diseñadas recientemente son la prueba de que la tipología bibliotecaria evoluciona constantemente y surgen nuevos conceptos espaciales. Desde condensadores sociales a centros comunitarios regenerativos, las bibliotecas actuales sirven como centros cívicos de muy diversas maneras. Las bibliotecas son auténticos edificios públicos que ofrecen entrada y servicios gratuitos y a pesar de la revolución digital, este tipo de edificios parece estar más vivo que nunca.

Existen multitud de bibliotecas emblemáticas: la Biblioteca Pública de Estocolmo, obra de Gunnar Asplund (1928); la Biblioteca de la Academia Exeter de New Hampshire, de Louis Kahn (1972); y la Biblioteca Central de Seattle, de Rem Koolhaas/OMA (2004). Estas célebres estructuras públicas son ejemplos imaginativos de cómo debería ser el edificio que albergue una biblioteca. Como ilustra la diversidad de proyectos recientes, no existe un único fundamento teórico o filosófico del concepto de biblioteca, sino un reflejo muy diverso de sus múltiples funciones.

Vista de la Biblioteca Pública de Estocolmo.
Biblioteca Pública de Estocolmo, 1928, Gunnar Asplund. Foto © Steffen Lehmann

Las bibliotecas no son únicamente depósitos de libros y manuscritos, sino también lugares de reunión social para las comunidades locales. A menudo asumen tareas y programas más amplios, pasando de ser instituciones centradas en las colecciones a centros de servicios orientados a las personas. A la vista de los grandes retos climáticos, sociales y económicos, la degradación del medio ambiente y el aumento de las desigualdades sociales, la biblioteca del futuro debe apostar por la resistencia a la comercialización del espacio público y al declive de nuestras instituciones cívicas.

La biblioteca sigue ampliando su papel como recurso educativo gratuito para el aprendizaje permanente de todos los residentes, con iniciativas dirigidas a los usuarios no tradicionales de la misma, actuando como «fuerza igualadora de la sociedad». Esto significa que la biblioteca del futuro no es sólo una declaración estética o urbanística, sino una manifestación de la planificación social de nuestras instituciones públicas y espacios cívicos. En Europa y Estados Unidos, numerosas bibliotecas están sufriendo recortes presupuestarios y problemas de financiación, por lo que los nuevos proyectos deben planificarse y ejecutarse detenidamente. A la hora de diseñar una biblioteca de nueva construcción, será necesario tomar varias decisiones fundamentales, lo que exige una estrecha colaboración entre bibliotecarios y diseñadores para concretar la finalidad prevista del nuevo edificio.

¿Resurgimiento de la gran sala de lectura o paisaje fluido?

El diseño de las bibliotecas puede tomar diversas direcciones. Algunas están retornando a un modelo que anima a los lectores a permanecer en ellas. Existen nuevas versiones de la sala de lectura tradicional, con estanterías de fácil acceso en un espacio de libre circulación. He aquí tres ejemplos:

La Biblioteca Tianjin Binhai, en China.
Biblioteca Tianjin Binhai, 2017, MVRDV. Foto © Ossip van Duivenbode

La Biblioteca Tianjin Binhai de MVRDV (2017) cuenta con uno de los interiores más espectaculares y radicales de los últimos 20 años, con estanterías ondulantes y una gigantesca pelota de golf blanca como auditorio. Sin embargo, su principal inconveniente es la falta de una sala de lectura tranquila. Todo sucede en el activo vestíbulo central y quien desee leer o estudiar se ve relegado a los funcionales espacios circundantes. El edificio prioriza la espectacularidad sobre la investigación y la erudición.

El Centro de Aprendizaje Rolex de Lausana de SANAA (2009) ofrece un espacio diáfano en una sola planta que permite a los visitantes deambular por las salas abiertas sin tabiques que las dividan. No existen itinerarios predeterminados y al recorrer el edificio, es posible encontrar un paisaje de colinas y valles salpicado de asientos integrados, estanterías, una cafetería y pequeños cubículos acristalados a los que retirarse para concentrarse en el estudio. No existe una única sala de lectura central, ya que es posible disfrutar de la lectura de manera informal en cualquier lugar del edificio.

La Biblioteca Vasconcelos (Ciudad de México).
Biblioteca Vasconcelos, Ciudad de México, 2017, Alberto Kalach/TAX. Foto © Cida de Aragon

Otra espectacular biblioteca pública es la Biblioteca Vasconcelos de Ciudad de México de Alberto Kalach/TAX (2006), que se asemeja a una máquina gigantesca. La superestructura de 250 metros de longitud alberga cinco colecciones diferentes en una megabiblioteca, con estanterías suspendidas que parecen flotar en el aire. El edificio, con forma de barco, está situado en el centro de un exuberante jardín botánico con flora autóctona de México, por lo que los usuarios pueden contemplar un hermoso jardín al mirar hacia fuera.

Los principios del diseño sostenible son hoy en día un componente clave y el eje impulsor de cualquier edificio público contemporáneo, ya que introducen nuevas formas de minimizar el impacto medioambiental negativo. La necesidad de preservar los recursos, disminuir la generación de residuos y garantizar un funcionamiento de bajo coste es una de las principales motivaciones de cualquier nuevo proyecto.

En cuanto a la comodidad de los usuarios, las quejas más frecuentes en las bibliotecas se centran en la temperatura, la claridad excesiva y los problemas acústicos. La biblioteca de última generación estará diseñada con vistas a la regeneración urbana y a un futuro ecológico, prestando una especial atención a los flujos de energía y al despilfarro de agua. Será una pieza clave de la remodelación económica de los centros urbanos, basada en principios de sostenibilidad y en el pensamiento circular. Y volverá a conectar al usuario con la naturaleza.

Adaptación de: Reimagining the Library of the Future: Public Buildings and Civic Space for Tomorrow’s Knowledge Society de Steffen Lehmann (ORO Editions, 2022). https://oroeditions.com/product/reimagining-the-library-of-the-future 

Imagen principal: Biblioteca Vasconcelos, Ciudad de México, 2017, Alberto Kalach/TAX. Foto © Cida de Aragon

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