¿Futuro Perfecto? La tecnología irrumpe en los estudios de arquitectura

Ethel Baraona Pohl habla sobre cómo los nuevos ecosistemas de comunicación están cambiando la manera en que los arquitectos trabajan y crean

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«No tengo miedo a “entender mal el futuro”, pues casi seguro lo haré. Estoy realmente determinado a explorar nuestro misterioso y desconocido momento presente.» – William Gibson

 

En 1967, cuando Richard Brautigan escribió su famoso poema All Watched Over by Machines of Loving Grace, predecía el estado actual de las comunicaciones. También anticipó ligeramente las formas de trabajo contemporáneas y el modo en que trabajamos y ponemos en práctica la arquitectura hoy en día, así como la arquitectura del futuro, en la que el aprendizaje automático, la inteligencia artificial (I.A.) y otras experiencias como el «aprendizaje profundo» permiten intercambios de información entre humanos, entre máquinas y entre humanos y máquinas. Aunque se haya dicho y escrito mucho en los últimos quince años sobre cómo internet representa importantes cambios a todos los niveles de comunicación, investigación y diseño, ahora se puede incluir la creciente presencia de algoritmos e I.A. Este supone un paso hacia adelante que desmonta el viejo tópico del arquitecto como «genio solitario», que ha sido el carácter distintivo de la práctica arquitectónica a lo largo del siglo xx, y lo desplaza hacia algo completamente diferente, donde la suma de las pequeñas partes es más rica y efectivamente más valiosa que los esfuerzos individuales. 

En este ecosistema de la arquitectura del futuro aparentemente caótico, jerarquías y declaraciones canónicas se vuelven obsoletas y aparece toda una nueva generación que no está trabajando para un futuro lejano, sino para un futuro que está siempre presente, ocurriendo ahora de forma acelerada. Este nivel de velocidad es un reto enorme para los jóvenes profesionales porque a veces la velocidad de los proyectos arquitectónicos es más lenta que la de los avances tecnológicos. Ya es posible entrenar tus propias herramientas de I.A. sin codificar el conocimiento, creando un terreno fértil en el que estos avances pueden ser increíblemente útiles si sabemos cómo incluirlos en nuestro flujo de trabajo diario o en los procesos de producción.

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Como arquitectos, la posibilidad de imaginar futuros desconocidos radica en nuestra capacidad de aprovechar las tecnologías de comunicación y, al mismo tiempo, mantener el componente humano en la ecuación. En ese sentido, herramientas como la tecnología Blockchain (el controlador de Bitcoin y otras criptomonedas) han permitido a FOAM, un joven equipo de arquitectos y codificadores, diseñar no un edificio o espacio físico sino un protocolo para abrir una «oficina de arquitectura descentralizada». «El protocolo puede ser usado por dispositivos que negocian y pagan entre sí», como lo describen ellos, «como drones que negocian el uso del espacio aéreo, coches sin conductor que negocian el espacio del carril o pagan por el uso de la carretera, entre otros ejemplos». Con esto, FOAM está cambiando no solo los procesos de trabajo, sino también la financiación de los proyectos.

Al vivir en un mundo en constante cambio y en el que la vida cotidiana de las generaciones más jóvenes está plagada de incertidumbre e inestabilidad, el modo en el que trabajamos se convierte no solo en un medio para habitar este ecosistema, sino también en una declaración política. Han dejado de existir equipos fijos y los profesionales siguen caminos muy variados para crear relaciones, tanto personales como profesionales, a menudo basadas en el contexto, buscando otro tipo de afinidades, cambiando de un proyecto a otro y también trabajando junto con entidades no-humanas. Palabras como «colaboración», «creatividad», «networking», etc. están cambiando sus significados y volviéndose no solo una forma de práctica sino también una forma de vivir, más allá de los simples actos de hacer clic y deslizar verticalmente y horizontalmente.

Serie documental All Watched Over By Machines of Loving Grace, dirigida por Adam Curtis
Serie documental All Watched Over By Machines of Loving Grace, dirigida por Adam Curtis

En este contexto, debería mencionarse Future Architecture, una plataforma europea de museos, festivales y productores de arquitectura que han creado una red increíblemente rica de instituciones y profesionales en los últimos tres años y ofrece varias posibilidades para los arquitectos jóvenes de trabajar juntos en muchos niveles diferentes. Dentro de esta estructura, basada en la arquitectura del futuro, el intercambio de ideas y colaboraciones evoluciona de forma no-jerárquica, dando a los participantes la oportunidad de acceder a recursos financieros, archivos, espacios, etc. Pasan a formar parte de una red de infinitas conexiones, donde el acceso al trabajo emerge de conexiones iniciales personales seguidas del uso de herramientas remotas para crear proyectos conjuntos, la mayoría de ellos focalizados en cambiar el status quo establecido y reimaginando el propio concepto de «arquitectura». La riqueza de estos encuentros arroja resultados diversos con una fuerte posición política como la «Humid Europe», que propone la alta mar como una zona de excepción temporal, como una embajada sin nacionalidad, donde es posible romper con lo que sabemos sobre la relación entre el estado, el individuo y el territorio, e imaginar otros nuevos estados, con un nuevo tipo de ciudadanía. Pero también hay otros proyectos donde lo político depende directamente del uso de las tecnologías más innovadoras, como Phi, una interface para P2P (red de pares) diseñada para mejorar las condiciones de vida en comunidades remotas «fuera de la red», conectando a personas mediante redes Blockchain con recursos limpios y de baja energía.

Esta manera de trabajar entre arquitectos jóvenes y críticos teóricos, combinando recursos humanos y no-humanos, crea un terreno fértil en el que «futuros» totalmente nuevos pueden emerger, creando distintas narrativas para reinventar la sociedad. Estas narrativas pueden ser útiles para imaginar nuevos caminos, comenzando por el misterioso y desconocido presente de la práctica arquitectónica.

 

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