Estrategias para la integración

Los límites entre el abandono y el reasentamiento

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En junio de 2020, el número de refugiados en el mundo alcanzaba una cifra aproximada de 26 millones, la mayor parte de los cuales –alrededor del 86%, según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados– había solicitado asilo en países desarrollados. Los países que acogen a los refugiados y las organizaciones humanitarias suelen aislarlos en campamentos «temporales», lejos de las áreas urbanas, al asumir que tendrán un impacto negativo económico, social y espacial sobre las comunidades locales.

Basándonos en el trabajo de campo y las investigaciones realizadas sobre la crisis de los refugiados de Siria, podemos concluir que existen diferentes tipos de asentamientos y modelos de respuesta adoptados por los gobiernos para reaccionar a la entrada de grupos de refugiados.

Es posible esbozar los siguientes seis escenarios resultantes de las interacciones y decisiones de los diferentes agentes, como los gobiernos, las ONG, las agencias de Naciones Unidas, las poblaciones locales y las organizaciones de financiación.

Escenarios de respuesta ante la afluencia de refugiados en campos y su reasentamiento.
Escenarios de respuesta ante la afluencia de refugiados. Imagen cortesía Nasr Chamma

Escenario 1: El gobierno de acogida no permite a los refugiados cruzar las fronteras.

Escenario 2: Los refugiados pueden cruzar la frontera, pero quedan desatendidos, ya que el gobierno de acogida no quiere o no puede prestarles ayuda y/o construir campos de refugiados. Esto da lugar a campamentos de refugiados dispersos por las zonas rurales y/o los alrededores de las zonas urbanas.

Escenario 3: Se establecen los campos de refugiados, en algunos casos cerca de las principales áreas urbanas, y en otros casos lejos de ellas.

Escenario 4: Los asentamientos de refugiados se construyen dentro de las zonas urbanas existentes o como extensiones de las mismas.

Escenario 5: Los grupos de refugiados se reparten por las áreas urbanas locales,  alojándose en complejos concentrados para refugiados.

Escenario 6: Los refugiados se reparten por varios distritos y barrios, y se reubican en unidades de viviendas vacías y asequibles.

Contener a los refugiados en campos aislados, lejos de las zonas urbanas, les da la sensación de vivir en un país dentro de otro país. Esto hace que los solicitantes de asilo sean percibidos como forasteros y extranjeros y que se vea afectada su libertad de movimiento. También limita su acceso a los servicios locales disponibles, reduce sus posibilidades de integración en las comunidades de acogida e incrementa su sensación de abandono. Tanto si son planificados o espontáneos, estos campos «temporales» permanecen en el mismo lugar durante años –incluso décadas– en la larga fase posterior a la emergencia. Esta estrategia solo consigue crear fronteras y evita la interacción con comunidades locales, mientras que la accesibilidad de un campo a las áreas y servicios urbanos adyacentes puede ser crucial y tener un gran impacto positivo sobre los refugiados que residen en él.

La preparación para la llegada en masa de refugiados a menudo se centra en la presión resultante sobre el uso del territorio, los recursos de vivienda, las estructuras de asentamiento y la carga general que estas poblaciones suponen para el gobierno de acogida. Esta estrategia ignora las consideraciones de diseño a gran escala de los campamentos para la ubicación y la contribución económica de los refugiados, así como la formación de la política gubernamental que da cuenta de su participación en la estimulación de la oferta y la demanda en la economía nacional.

Los refugiados prefieren asentarse en zonas específicas donde tienen alguna afinidad étnica, lingüística o cultural con la población local, así como acceso a oportunidades de empleo y a servicios que les permitan retomar el liderazgo de sus vidas. Sus preferencias respecto al lugar de asentamiento deberían ser tenidas en cuenta y garantizadas dentro de lo posible, para poder maximizar el bienestar de los habitantes, permitir su integración y contribuir a la autosuficiencia del asentamiento.

Es necesario reflexionar sobre el reasentamiento de familias y niños en las comunidades.
Infancia en el campo de refugiados de Zaatari, Jordania. Imagen Nasr Chamma

A la hora de decidir el tipo y emplazamiento de los asentamientos de refugiados, los gobiernos de acogida también deben considerar el contexto geográfico y las condiciones naturales del área como parámetros esenciales en el diseño y planificación del campo. Otros aspectos son la distancia del campo de las áreas urbanas y su localización cerca de una carretera principal, que permite el acceso directo a las redes de transporte y mejora la interacción con las comunidades locales.

Merece la pena tener en cuenta que el emplazamiento del campo no solo ayuda a sus habitantes a integrarse y encontrar trabajo, oportunidades de educación y servicios, también da lugar a la posible reutilización de las estructuras del campo por las comunidades de acogida en el futuro, tras la eventual repatriación de los refugiados, tal como defiende el estudio Reconsiderando el diseño de los campos de refugiados: de campos «temporales» a asentamientos sostenibles.

En resumen, el emplazamiento del campo, la libertad de movimientos sin necesidad de solicitar permisos para poder salir y entrar y viajar dentro del país de acogida, tener acceso a oportunidades de empleo y a servicios, así como la posibilidad de interacción con las comunidades locales son factores que definen la felicidad y satisfacción de los grupos de refugiados. La sensación de integración, de permanencia y de agencia social es clave. Tener en cuenta esta perspectiva podría suponer un verdadero cambio en la forma en que los gobiernos consideran los movimientos de los refugiados y tal vez conducir a una perspectiva más sostenible en la que habría asentamientos más integrados y productivos en lugar de campamentos aislados y abandonados con límites definidos a largo plazo.

Imagen principal: Campo de refugiados sirios en las afueras de Atenas. Imagen Julie Ricard/Unsplash

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