Diseño para mayores

Hallando un equilibrio entre ambas perspectivas

​ ​ Jeremy Myerson ​ ​
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Durante la próxima década, el equilibrio de edad de la población mundial se desplazará de manera decisiva de las personas más jóvenes a las personas mayores, que constituirán una proporción cada vez mayor de la población en prácticamente todos los países del planeta. De acuerdo con un informe de Naciones Unidas de 2015, está previsto que el número de personas en el mundo con más de 60 años aumente un 56% hasta 2030: de 901 millones a 1.400 millones.

El número de personas con más de 80 años —denominadas «de edad muy avanzada»—crecerá incluso más rápidamente que el de las personas mayores en general, triplicando su número de unos 125 millones hoy en día hasta 434 millones en 2050. Y las poblaciones de más edad crecerán más rápidamente en las zonas urbanas que en las rurales. Estos profundos cambios demográficos tienen importantes consecuencias para los sectores del diseño y la innovación, responsables del desarrollo de productos, sistemas y servicios para un futuro próximo.

En la actualidad, el diseño es considerado un factor crítico al permitir a las personas mayores disfrutar de una vida más rica, más sana y, en definitiva, más gratificante hasta la vejez. Al incrementarse dramáticamente la esperanza de vida como resultado de menores índices de fertilidad y mortalidad y de los avances médicos, la mayoría de las personas disfruta de más años de vida. La clave es cómo viviremos esos años. ¿Seremos independientes y tendremos salud y una calidad de vida aceptable? ¿O estaremos aislados, enfermos y marginados? Nos viene a la cabeza el antiguo dicho «¿años llenos de vida o una vida llena de años?»

División de opiniones

La manera en que el diseño afrontará el reto del cambio demográfico es de suma importancia y abre un amplio debate. Pero en el desarrollo de la próxima generación de productos y servicios que permitirán a las personas vivir de forma independiente durante más tiempo, existen dos corrientes diametralmente opuestas con opiniones encontradas.

Por un lado, están aquellos que opinan que los avances tecnológicos en las redes digitales, la robótica y la inteligencia artificial lograrán que el contacto y la asistencia humana, con un alto coste, sean reemplazados por máquinas inteligentes. La otra corriente opina que el diseño para una sociedad avejentada debería promover una mayor interacción social, en vez de limitarla.

Ambas corrientes defienden encarnizadamente sus posturas, como pude descubrir al actuar de comisario en una exposición en el Design Museum de Londres titulada New Old, que incluía ejemplos de diseño de ambas facciones. La muestra, que tras su estancia en Londres ha pasado por Polonia, Taiwán y los Estados Unidos, se define como «el diseño para nuestros yo futuros» e incluye una serie de innovaciones que muestran la amplia gama de posibilidades creativas.

Los defensores del apoyo tecnológico para las personas mayores recibieron bastante apoyo con mi elección de las piezas a exponer. Un dispositivo robótico de sobremesa denominado ElliQ, diseñado por Yves Behar junto con Intuition Robotics, utiliza la inteligencia artificial para aprender y fomentar los objetivos personales de la persona mayor, actuando como un ayudante, un conector y un acompañante cuando no hay nadie más.  Otro proyecto de Yves Behar, el Aura Power Suit, muestra una prenda inteligente con motores, sensores e IA integrados para dar apoyo a los movimientos corporales naturales del usuario a la hora de levantarse, sentarse y moverse sin la ayuda de un cuidador.

Auro Powered Clothing, by Yves Behar/Fuseproject is a new design aimed at older adults
Aura Powered Clothing, diseño de Yves Behar/Fuseproject. Imagen Fuseproject y Design Museum

Sin contacto humano

Un proyecto desarrollado por Industrial Facility denominado Amazin Apartments consiste en un apartamento para una persona mayor, libre de cuidados y de mantenimiento, gestionado a través de pasillos ocultos por una empresa tecnológica, que se ocupa de llenar la nevera, hacer la colada y controlar la temperatura y el gasto de energía sin necesidad de que un humano entre en el apartamento. Sin embargo, en los comentarios obtenidos de los visitantes y de los medios de comunicación tras la exposición New Old, esta innovación tecnológica fue muy cuestionada. Muchos destacaron que este tipo de apartamentos podría llegar a impedir que los residentes bajaran a comprar un cartón de leche y entablaran una conversación con el empleado del supermercado.

Otros prefieren soluciones de diseño que fomentan el contacto humano, como es el caso de la urbanización Hemingway Design’s Gateshead que anima a las personas mayores a salir de sus casas e interactuar con los vecinos a través de barbacoas comunitarias al aire libre y mesas de ping-pong, o el rediseño del scooter eléctrico de Priestman Goode’s, denominado Scooter for Life, que permite a los abuelos interactuar con sus nietos montados en patinete al usar un nuevo tipo flexible de vehículo de movilidad.

Una situación compleja

La conclusión de todo este ejercicio es lo complicado que resulta para los diseñadores crear nuevos servicios para personas de edad avanzada. Estamos al borde de un cambio tecnológico que podría revolucionar el cuidado de los mayores, pero nos oponemos a la idea de un reemplazo absoluto del contacto humano por máquinas inteligentes. Nos estremecemos por el aumento de los costes sociales, pero no somos capaces de lanzarnos a lo desconocido.

Esta renuencia podría cambiar en el futuro. En una encuesta de Ipsos MORI encargada por el Design Museum como complemento a la exposición New Old, una cuarta parte de los participantes en la encuesta declararon que preferirían ser cuidados en su vejez por un robot en vez de por un humano, y este porcentaje aumenta a un tercio en el caso de la gente joven. La encuesta también preguntaba qué tecnologías serían más útiles en la vejez. Los coches sin conductor y los sensores domésticos de monitorización remota ocupaban los primeros puestos: innovaciones que sustituyen la conversación con el taxista o el cuidador por el zumbido de una máquina.

¿Estamos dispuestos a llegar al extremo? Quizás los servicios híbridos bien diseñados que consisten en una combinación de ayuda humana y técnica sean lo que necesitamos. Ambas facciones de la discusión sobre el diseño tienen su parte de razón. La exposición New Old abrirá sus puertas en la Pratt Manhattan Gallery de Nueva York del 7 de febrero al 23 de mayo de 2020, donde sin duda el debate sobre cómo diseñar para una población envejecida continuará.

Imagen principal: Amazin Apartments, interior del apartamento y pasillo de servicio, obra de Industrial Facility. Imagen: Industrial Facility y Design Museum

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