Creatividad circular

El potencial estético de la reutilización de componentes

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Los pueblos de la Edad de Piedra ya producían residuos, quemaban bosques y dejaban atrás montones de basura. Dado que su número era reducido, no podían imaginar que su especie pudiera causar un daño irreversible a la naturaleza. El pensamiento lineal se encuentra profundamente enraizado en nuestra cultura y hasta ahora ha sido el paradigma universal de producción y construcción. Cambiar este comportamiento lineal, que consiste principalmente en destruir, producir, consumir y desperdiciar, es uno de los desafíos a los que nos enfrentamos en la actualidad. Para afrontar esta ingente tarea, debemos abordar y dejar en evidencia las condiciones sistémicas que nos impiden actuar de forma sostenible, olvidándonos de destruir y comenzando a producir y consumir menos, teniendo en cuenta la reutilización y sin desperdiciar nada. Estas serán las condiciones claves necesarias para el futuro paradigma circular.

El diseño arquitectónico está condicionado por los mecanismos económicos y una evolución tecnológica que acelera la obsolescencia, así como por hábitos culturales que surgen de mecanismos psicológicos. Influidos por el gran poder de venta del capitalismo, nos convertimos en vehículos para un mecanismo psicológico que fetichiza «lo nuevo». El deseo por «lo nuevo» puede ser un impulso inextinguible en los seres humanos, pero tiene que estar desvinculado de la destrucción y el despilfarro material. Necesitamos un concepto renovado de «lo nuevo».

Una estrategia para modificar los hábitos culturales arquitectónicos es construir una nueva estética basada en la dimensión temporal. En 2016, en Vandkunsten desarrollamos un proyecto innovador con el apoyo de la Agencia Danesa de la Energía denominado Rebeauty. El proyecto es un estudio exploratorio del potencial estético de la reconversión de componentes de residuos en los proyectos de reforma. Reconvertir significa reutilizar con otra función diferente a la original.

Por supuesto los componentes materiales pueden reutilizarse con la misma función que la original. Pero el hecho de cambiar su posición en la jerarquía de la construcción crea un doble potencial:

  • El potencial de supraciclado a nivel de componentes. Este sería el caso de un componente que pasa de un nivel constructivo como, por ejemplo, un equipamiento interior con una vida útil relativamente baja a un nivel más permanente, como es el caso de una estructura portante.
  • El potencial de calidad estética basado en el sutil equilibrio entre elementos que son sorprendentes y aquellos que son conocidos.
Musicon es un centro creativo construido con materiales de reutilización.
Musicon, un nuevo centro creativo construido con materiales reutilizados, Copenhague, Vandkunsten, 2016. Foto Søren Nielsen

En el proyecto Rebeauty examinamos el potencial de reconversión de muchos grupos de materiales (hormigón, ladrillo, madera, acero, vinilo y vidrio) y desarrollamos prototipos de varios diseños. Realizamos análisis del ciclo de vida (ACV) para evaluar la huella de carbono del procesamiento de los componentes reutilizados comparada con la de los productos nuevos. La mayoría de nuestros productos obtuvieron buenos resultados en la ACV, mientras que otros fracasaron completamente. El hormigón plantea el reto técnico y medioambiental más complejo a la hora de supraciclar sus componentes. Es una lástima porque, por volumen, es el material más utilizado. Conclusión: ¡hay que utilizar menos hormigón!

Descubrimos que era posible crear un valor estético significativo de todos los materiales realizando un esfuerzo de diseño. En general, se obtiene calidad al combinar dos elementos, que son la historia del propio componente y los motivos arquitectónicos producidos como resultado de las soluciones técnicas. Como condición general, todos los diseños fueron creados para cumplir con los principios del diseño para el desmontaje, garantizando así la posibilidad de una reutilización futura.

Si la superficie del componente no está procesada para que parezca nuevo, es posible que el espectador lea su historia y la comprenda. Sin embargo, puede ser rediseñada y redimensionada en formas novedosas y sorprendentes. Esto crea una tensión en la descodificación del producto que es a la vez conocida y extraña. Un ejemplo de esto sería nuestro revestimiento de fachada construido a partir de conductos de ventilación aplanados y montados con ganchos, para el que normalmente se utilizaría la pizarra. El conocido patrón en espiral de los conductos que revela su origen industrial se convierte en un ornamento decorativo y cambiante cuando aparece en una fachada.

La aleatoriedad que se obtiene de las estrategias de reconversión introduce una cualidad estética diferente, que acogemos como parte de una nueva práctica circular. Cuando diseñamos con componentes reutilizados, el arquitecto pierde el control sobre las dimensiones y la calidad de la superficie, por no hablar de la disponibilidad. La falta de control conduce a nuevos conceptos de diseño «elástico», con mayores tolerancias y principios de composición basados en los previsibles resultados irregulares e inesperados. Esto hace que la idea de la obra arquitectónica pase de ser un objeto estático a un proyecto dinámico.

Reutilización adaptativa de un taller en Copenhague.
Torpedohallen, reutilización adaptativa de un taller de torpederos para viviendas, Copenhague, Vandkunsten, 2003. Foto Rasmus Hjortshøj

Habiendo renunciado al control total mediante la adaptación de estrategias de trabajo abierto, el próximo paso será una arquitectura más democrática diseñada y compuesta para el cambio y la participación. El diseño para el desmontaje facilitará y posibilitará la adaptación y la transformación. Esto se puede combinar con una estética material que valore la historia, asigne una procedencia a los componentes como si se tratara de antigüedades e incluso califique su nivel de resistencia al desgaste.

La agradable conclusión a la que llegamos es que la nueva necesidad de la crisis climática provoca una oportunidad para obtener nuevos conocimientos y cultivar nuevas cualidades. La crisis climática no tiene que convertirse en una crisis arquitectónica. Más bien podría convertirse en una oportunidad para mejorar y renovar la arquitectura contemporánea, deshonrada por una especulación sin visión de futuro y el culto a los iconos. La arquitectura circular será democrática, compleja y bellamente ornamentada. ¡Alegraos!

Imagen principal: Prototipo metálico de conductos de ventilación aplanados para su reutilización como revestimiento de fachadas, Vandkunsten. Foto Kirstine Autzen

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