La nomenclatura de colores en diseño y arquitectura

¿Por qué es tan importante la nomenclatura de colores en diseño y arquitectura?

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En su quehacer diario, los diseñadores y arquitectos suelen elegir los colores en base a su aspecto y a las sensaciones que estos evocan, sin hacer uso del lenguaje. En 2016, Linda Holtzschue explicó que los diseñadores utilizan el color con sus ojos, no con palabras. La pregunta que por tanto surge es: ¿por qué es tan importante la nomenclatura de colores en diseño y arquitectura?

Colour naming is relevant in a continually changing visual world
Imagen Aleksandar Pasaric, Pexels

Las personas utilizan el lenguaje natural al referirse al color en su día a día —al describir el color de una prenda o de un edificio— en un mundo visual en continuo cambio. Por ejemplo, los residentes de un emblemático edificio «rosa» situado en Hackney, Londres están haciendo campaña para evitar el cambio de su color exterior porque afectaría a su experiencia de vida diaria.

El diseñador debe basarse en un informe escrito y además debe comentar con los clientes y colegas todos los aspectos del proyecto, incluyendo el color. La apariencia visual y la descripción lingüística de un color son como la cara y la cruz de una moneda: completamente diferentes, pero indefectiblemente unidas.

La nomenclatura de colores hace referencia a la interesante capacidad cognitiva de organizar millones de colores diferentes en un grupo más reducido de categorías denominadas, por ejemplo, amarillo, turquesa o verde oliva. Los nombres de los colores se utilizan para describir regiones del espacio de color con significado empírico y juegan un papel importante en el reconocimiento y el recuerdo de objetos de color en diversas condiciones de visualización.

Consideremos, por ejemplo, la decisión vital que estás a punto de tomar en referencia a la comestibilidad de un plátano. La composición de la onda de luz reflejada desde su superficie varía dependiendo de si la fruta se encuentra directamente bajo la luz del sol al mediodía o justo antes de la puesta de sol. Aun así, en gran medida es posible asignar una categoría de color constante, en este caso amarillo, para decidir si la fruta es comestible. Pero si el nombre del color elegido es el verde, el marrón o el negro podríamos decidir de otra manera. Por lo tanto, la experiencia del color es el resultado de operaciones tanto ascendentes como descendentes, guiando a nuestra mente a descontar las continuas fluctuaciones en las condiciones de iluminación y así obtener lo necesario para la interpretación. De acuerdo con el neurobiólogo Semir Zeki, «vemos para poder adquirir conocimiento sobre este mundo».

Colour naming vary across languages, lexically, in number, and in range of reference
Imagen Luis Quintero, Pexels

La denominación de los colores varía según el idioma, desde el punto de vista léxico, en número y en rango de diferencia. En algunos idiomas (p.ej. galés antiguo), el término conocido como azul también podría incluir lo que denominamos verde; en otros (p.ej. griego, ruso), el azul inglés podría ser dividido en segmentos claros y oscuros. En la mayoría de los idiomas, el número de términos para describir el color es amplio ya que esto simplifica la comunicación del mismo. Las mujeres en particular superan a los hombres en la riqueza de su vocabulario del color y utilizan más a menudo hipónimos (p.ej. coral, beige, lila) mientras que los hombres tienden a utilizar una combinación de términos comunes (p.ej. rojo-amarillo, púrpura pardusco) o con modificadores (p.ej. verde oscuro, amarillo pálido). Por otra parte, como ocurre con todas las palabras, las denominaciones de los colores están sujetas a las modas y pueden modificar su significado con el tiempo.

Colour naming and colour diversity are not a surprise in people-centered design
Imagen Anderson Guerra, Pexels

La diversidad de colores no es una sorpresa en el diseño centrado en las personas, el cual necesita de una comprensión de las capacidades físicas y cognitivas de la audiencia al que va dirigido. Esta necesidad de una mayor comprensión requiere del desarrollo de nuevas tecnologías a través de la investigación interdisciplinaria, lo cual beneficiará a cada disciplina y a la sociedad en su conjunto. En la actualidad es factible obtener grandes bases de datos de respuestas sobre denominaciones de color de poblaciones lingüística y demográficamente diversas, que pueden ser utilizadas para entrenar algoritmos de aprendizaje automático que relacionan las sensaciones de color con sus aspectos cognitivos. Todo esto nos ayudará a desarrollar un mayor conocimiento de la respuesta de las personas a los diferentes estímulos de color.

Los diseñadores y los arquitectos pueden aprovechar estas herramientas para crear paletas de colores fáciles de denominar para impulsar la memorización de sus productos u otras difíciles de nombrar para inducir a la sorpresa con el objetivo subyacente de hacer de este mundo un lugar más colorido.

Imagen principal: Colournamer. Ilustración de Valero Doval

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