Café, algas y olas

Las fuentes de energía renovables del futuro provienen de ámbitos insospechados

​ ​ Emre Kayganaci
Emre  Kayganaci
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En una era de cambio y desarrollo constantes, todo, desde los alimentos que ingerimos hasta la forma en que nos comunicamos, cambia muy rápidamente. Y este ritmo no hará más que aumentar. Los teléfonos que usábamos hace diez años, los coches que conducíamos o incluso los juegos con los que nos entreteníamos, ya han quedado anticuados. Y ello se debe sobre todo a los avances socioculturales y tecnológicos que se han logrado en los últimos treinta años.

Estamos ocupados debatiendo cómo y cuándo llegará el primer hombre a Marte o hasta qué punto la Inteligencia Artificial debería ganar más control sobre nuestras vidas para facilitarnos las cosas. En el siglo xxi hemos conseguido cambiar casi todo, aunque ello no siempre signifique que hayamos conseguido mejorar nuestras vidas. Sin embargo, un aspecto se ha mantenido igual: nuestra dependencia de los combustibles fósiles y la necesidad de encontrar nuevas fuentes de energías renovables.

A mediados del siglo XVIII, con la Revolución Industrial, el carbón reemplazó a la biomasa como primera fuente de energía.

A mediados del siglo XVIII, con la Revolución Industrial, el carbón reemplazó a la biomasa como primera fuente de energía. La Revolución Industrial también marcó el inicio de una era en que la población humana aumentó considerablemente. En consecuencia, la demanda de energía se intensificó a medida que la población continuaba creciendo exponencialmente. Más tarde, a partir de 1859, llegó el consumo en masa de petróleo y gas natural, y fue entonces cuando se perforó el primer pozo de petróleo en Estados Unidos. Pocos eran conscientes de la naturaleza no renovable de estos combustibles, ni tampoco imaginaban las ingentes cantidades que usaríamos en el futuro.

Doscientos años más tarde, muchas cosas han cambiado, pero nuestra sociedad sigue construyéndose a partir de los mismos combustibles finitos y dañinos. El calentamiento global y el cambio climático nos afectan más que nunca, y todo apunta a que esta situación no haga más que empeorar. La única salida viable es la utilización de fuentes de energía renovables. En los últimos quince años hemos sido testigos de avances tecnológicos significativos en el ámbito de la energía solar y eólica, mejoras en la eficiencia de la energía hidráulica, además de progresos relevantes con los biocombustibles modernos. Puesto que admitimos los efectos de los gases de efecto invernadero y el C02, el futuro de las energías renovables se prevé emocionante, sobre todo a medida que más y más emprendedores, negocios y empresas emergentes colaboren estrechamente con ONG y gobiernos para desarrollar energía proveniente de fuentes sostenibles.

Después de muchos años de investigación, algunas grandes compañías están elaborando biocombustible a partir de algas. Fotografía de Alamy

Uno de los descubrimientos más recientes y prometedores es el biocombustible de algas. En 2017, Exxon Mobil y Synthetic Genomics anunciaron que, tras nueve años de investigación, han logrado superar los principales escollos con los que se habían topado para la producción de este biocombustible. Los científicos lograron modificar un gen de una especie de algas, que les permite duplicar los niveles de energía liberada por la fotosíntesis. En la fase actual de investigación están cultivando algas silvestres en estanques exteriores. El objetivo es producir diez mil barriles de biocombustible de algas por día antes de 2025 y proporcionar energía a vehículos a gran escala.

Otro planteamiento prometedor y creativo es Bio-Bean, empresa fundada por Arthur Kay. En 2013 este emprendedor quiso aprovechar las 200.000 toneladas de residuos de café molido que se generan en Londres cada año, y mezcló el aceite extraído del café con diésel para crear un combustible más sostenible. Su producto ya se ha utilizado en algunos autobuses de Londres y Kay se ha asociado con Shell para seguir desarrollando el proyecto.

Planta de energía renovable de EcoWave en Gibraltar

La energía cinética también ha abierto una nueva área de investigación recientemente. En los últimos años se ha logrado modificar las turbinas de aire para que sean más económicas y eficientes, pero ahora los diseñadores, ingenieros y emprendedores han dirigido su atención hacia la energía de las olas. Fundada por Inna Braverman en 2011, EcoWave Power desarrolla y manufactura tecnología más eficiente y efectiva para impulsar la energía undimotriz. Los convertidores EWP extraen la energía a través de unos flotadores que oscilan con el movimiento de las olas presionando unos cilindros hidráulicos usados para proporcionar energía a un generador.

Hasta ahora, la falta de fiabilidad de las energías renovables era una razón de peso para no reemplazar a los combustibles fósiles. Sin embargo, gracias a descubrimientos como los mencionados en este artículo se están produciendo cambios. El reto ahora es desarrollar las tecnologías que ya tenemos, experimentar con nuevas formas de crear energía limpia y seguir innovando para crear nuevas infraestructuras, más sostenibles y libres de combustibles fósiles.

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