Abierto y cerrado

El sueño de una ciudad autosuficiente

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Dado el creciente sentimiento distópico de hoy en día, quizás nuestras ciudades hiperconsumistas s podrían plantearse la idea de una mayor independencia o el sueño de la autosuficiencia. Los alimentos son una vertical valiosa: el cultivo de frutas y verduras es compatible con la vida urbana, pudiendo incluso mejorarla si se diseña adecuadamente. Con un uso acertado de la tecnología y un diseño holístico, la agricultura urbana podría aprovechar de forma simbiótica otros ciclos metabólicos como el agua y la energía de una forma significativa desde el punto de vista arquitectónico, ayudando a revertir nuestra sociedad hiperconsumista y preservando los paisajes rurales productivos de una agricultura industrial agresiva.

Nuestro desafío debe ir más allá de un simple problema de oferta y demanda y llevarnos a diseñar ciudades que sean resilientes y se adapten a la emergencia climática. La capacidad de producción hortícola autóctona, eficiente y fiable es esencial, pero debe combinarse con unos patrones nutricionales más centrados en los alimentos de origen vegetal y en un mayor conocimiento de la alimentación. Es necesario aprovechar cualquier mejora metabólica complementaria y en aquellos casos en que una granja urbana pueda contribuir a la identidad cívica, estas oportunidades deben aprovecharse enérgicamente.

Las «granjas verticales», la última encarnación de la agricultura urbana, es un campo en desarrollo que plantea el cultivo de productos frescos con un sistema basado en la tecnología que lo distingue de la producción tradicional basada en la tierra. El término «vertical» alude a la explotación del plano vertical; puede ser apilando bandejas de hidroponía/aeroponía o incluso maceteros con tierra e intercalando luces LED para cultivar lechuga o vides. También hace referencia a la apropiación de fachadas y azoteas infrautilizadas pero accesibles como lugares de cultivo, utilizando toda la gama de tecnologías disponibles. Al hiperdensificar la producción o activar espacios libres infrautilizados con una tecnología de cultivo avanzada, las granjas verticales están alcanzando una mayor competitividad frente a un sector agrícola industrial globalizado fuertemente subvencionado y a la vez vulnerable.

En 2015 trabajé con los fundadores de la Asociación para la Agricultura Vertical en una matriz de tipología.  Bajo «exposición» examinamos la relación de una granja con su entorno. El término «expuesto» hace referencia a una actividad al aire libre, sujeta a los elementos. «Cercado» denota la apertura a algunos elementos como la luz del sol y la protección frente a otros como en el caso de los invernaderos. En el presente artículo, todos estos elementos representan un enfoque «abierto» e incluyen actividades hortícolas integradas en fachadas, azoteas o espacios comunes. Lo ideal es que el cultivo explote sinergias metabólicas, operativas y sociales con las funciones adyacentes a él. Su tipología más característica es el invernadero situado en la azotea, cuyo mayor exponente en su vertiente comercial es la empresa Lula Farms de Montreal, mientras que el diseño de una comunidad de uso mixto en Xiong’an, China, obra de Vincent Guallart, ilustra a la perfección la complejidad de la integración de actividades sociales y de explotaciones a pequeña escala.

Una ciudad autosuficiente requiere soluciones de agricultura urbana.
Ciudad autosuficiente, Xiong’an, China. Imagen © Guallart Architects

La ciudad de Londres tiene aproximadamente 200 millones de metros cuadrados de superficie construida, que más o menos coincide con el área de los tejados. Asumamos que la mitad puede transformarse en enfoques abiertos que van del cultivo en maceteros de tierra al aire libre (con una productividad media anual de 5 kg/m2) a cultivos basados en el agua en invernaderos de tecnología media-alta (con una productividad media anual de 30 kg/m2). Se han tenido en cuenta todo tipo de supuestos, incluida la inversión de nuestra afinidad cultural por los tejados inclinados y otros requisitos operativos de espacio. El autor ofrece tentativamente que esta área soporta un rango de capacidad productiva de 30% a 170% del objetivo recomendado de 7 productos frescos al día donde cada porción pesa aproximadamente 80g.

Para ilustrar esto, consideremos la forma más valiosa de integración en este escenario en Londres: las típicas hileras de viviendas adosadas con los espacios en las azoteas reemplazados por pequeñas explotaciones agrícolas en invernaderos. El modelo de propiedad que sirve de base a estos cultivos podría ser comparable a los proyectos de energía renovable de propiedad comunitaria que han proliferado con notable éxito en Alemania, estableciendo algo parecido a un patrimonio urbano común.

Viviendas adosadas con soluciones de agricultura urbana.
Viviendas adosadas con actividades comerciales agregadas de invernadero en azotea_Imagen Architecture&food.

Las opciones abiertas se prestan a actividades más sociales o dirigidas al entretenimiento con una vertiente comercial más limitada. Pueden ser la base de planes de negocio a pequeña escala para cultivos especializados, pero necesitan alrededor de 1.000 m2 de espacio para poder comprometerse a acuerdos comerciales de suministro. Su visibilidad es importante para obrar un cambio de comportamiento, pero curiosamente, los cultivos con mucha necesidad de luz, como los tomates y los pimientos, funcionan mejor con luz solar directa, limitando su viabilidad en opciones cerradas.

«Cerrado» denota una operación que está completamente contenida donde se controlan todas las entradas/ salidas. El cultivo en almacén o «fábrica de plantas» es la tipología insignia de esta clasificación. El cultivo subterráneo es la conversión comercial de cultivo de microvegetales hidropónicos en bandejas apiladas más antiguo de Londres, situado en un búnker vacío de la Segunda Guerra Mundial, propiedad de Transport for London. En Scunthorpe, la empresa Jones Food Company declara haber cultivado 420 toneladas anuales de lechuga en 5.120 m2 en instalaciones de bandejas hidropónicas de 11 metros de altura, logrando una productividad de 80 kg/m2/año. En Londres, Vertical Future está a la cabeza con sus instalaciones en Deptford que suministran a los restaurantes locales y desarrollan su propia tecnología de cultivo con licencia.

Sistema de cultivo que ofrece posibilidades alternativas en agricultura urbana.
Sistema de cultivo patentado. Imagen Vertical Future

Suponiendo una productividad de 60kg/m2/año, sería posible alcanzar el objetivo de Londres con una superficie de 22,5 millones de m2, aproximadamente el 10% de su superficie construida total. El sistema de producción en bandejas apiladas, ya estudiado en 2017 en el concepto de Granja Vertical 2.0 dirigido por la DLR, la agencia espacial alemana, podría ahondar aún más en este tema.

Una granja vertical, otro ejemplo de agricultura urbana.
Granja vertical 2.0 DLR Concepto. Imagen © DLR (Oscar Rodriguez)

Las opciones cerradas sacrifican la visibilidad del cultivo, pero logran un gran control medioambiental. Estos cultivos son generalmente intensivos en capital y costos operativos, dependientes de la tecnología y con un umbral alto de experiencia, por lo que su implantación requiere de una gran especialización. Pero los inversores se han inclinado por ellos por su productividad y su fiabilidad durante todo el año, lo cual favorece los negocios de gran volumen.

Los intercambios de calor con los edificios adyacentes facilitarían la explotación de sinergias con los vecinos para lograr un mayor alcance, pero en general, su fortaleza radica en su contención. La tecnología se está orientando hacia una eficiencia aún mayor de los recursos y a la automatización basada en el aprendizaje automático, lo que amenaza con plantear un serio desafío al dominio de la agricultura industrial convencional como principal suministrador.

Un reto tan complejo requiere lógicamente de una solución compleja en lugar de un parche tecnológico de monocultivo. Cuba evitó la hambruna en la década de los 90 tras el fracaso de su sistema alimentario soviético dependiente del petróleo con un programa de agricultura urbana audazmente implementado.  Mientras las cadenas de suministro se mantengan (con una robustez razonable), deberíamos empezar a planificar una respuesta igualmente audaz a las olas de problemas que se avecinan.

Imagen principal: Cultivos subterráneos. Imagen © Paul Marc Mitchell

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