Una alternativa al plástico

Los diseñadores están creando ingredientes naturales como alternativa a los materiales artificiales. ¿Sugiere esto que un futuro sin plásticos es posible?

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En palabras del doctor Martin Stuchtey, director del McKinsey Centre for Business and Environment, «el plástico es el caballo de batalla de nuestra economía moderna», y su durabilidad y utilidad es algo incuestionable. Sin embargo, con su abundancia de aplicaciones de un solo uso, la contaminación tóxica causada por su fabricación y su gran consumo de combustibles fósiles, se ha filtrado en todos los aspectos del medio ambiente. De hecho, se estima que nuestros propios organismos ingieren entre 39.000 y 52.000 partículas de microplásticos cada año, de acuerdo con un estudio realizado por Environmental Science and Technology. Nuestra codicia por la comodidad sin precedentes ha pasado por alto las necesidades del planeta.

En un mundo actual moldeado predominantemente por humanos, los diseñadores deben reformular su enfoque. Es indispensable cerrar el círculo de la actual industria de los plásticos, así como buscar alternativas mejoradas que nos alejen de nuestra dependencia de ellos. Pero ¿está la economía actual preparada para facilitar la sustitución del plástico?

Eliminando la confusión

Cuando hablamos de bioplásticos y otras alternativas, que a menudo están rodeadas de incertidumbre, muchas marcas hablan vagamente de estos materiales, lo cual lleva a un aumento del greenwashing. Los términos «reciclable», «biodegradable» y «compostable» pueden llevar a confusión si los sistemas industriales son incapaces de procesar estos materiales tras su uso.

Bandeja de comida fabricada con granos de café como alternativa al uso del plástico.
The Bandeja de comida Get on Board, de PriestmanGoode, fabricada con granos de café reciclados y con un tenedor de madera de coco, tapa de guarnición fabricada con algas u hojas de plátano y tapa del postre hecha de barquillo comestible. Imagen © PriestmanGoode

Como consumidores, es difícil navegar por un mundo de terminología vaga y poco familiar que puede llevarnos a engaño para que invirtamos ingenuamente en productos insostenibles. Para evitar esto, el gobierno del Reino Unido publicó un documento el año pasado para implementar estándares bien fundados acerca de estas nuevas alternativas plásticas. El documento esboza el significado de los términos asociados en detalle y, al hacerlo, pretende minimizar cualquier confusión. Tras solicitar contribuciones de expertos del sector, el documento está siendo objeto de estudio, con estándares revisados que serán publicados en un futuro próximo.

Dada la necesidad de que las empresas asuman una responsabilidad directa, Purva Chawla, cofundadora de Material Driven —una agencia de diseño y biblioteca de materiales— declara que la transparencia es la clave.

La responsabilidad radica en el etiquetado y la marca, para aclarar a los compradores y a los usuarios las condiciones exactas de uso y desecho de las nuevas alternativas plásticas, en especial los bioplásticos.

La mayor parte de bienes compostables de un solo uso requiere de condiciones específicas para degradarse de forma efectiva y un gran porcentaje continúa acabando en vertederos o siendo incinerado. Un reciente estudio realizado por la Universidad de Plymouth encontró que una selección de bolsas de plástico etiquetadas como «biodegradables» continuaban enteras tras permanecer tres años en agua de mar o bajo tierra. Estos inquietantes hallazgos destacan la necesidad de reevaluar el papel que estos materiales tendrán en el futuro.

Bioplásticos en muebles y en la moda

Además de los embalajes, los diseñadores de muebles y de producto también están recurriendo a los bioplásticos para obtener resultados sorprendentes. En la Feria de Mobiliario e Iluminación de Estocolmo de este año, Kartell presentó una reinterpretación de uno de sus diseños clásicos. Componibili Bio, una nueva versión del diseño original de 1967 de Anna Castelli Ferrieri, ha sido creado utilizando residuos de los procesos de producción agrícola, un derivado que no entra en competencia con los alimentos para humanos o animales. Kartell ha sido el primero en inyectar y moldear esta biomasa para crear diseños de muebles. Cuando es reducido a polvo, el material puede ser descompuesto por microorganismos, teniendo así el carácter de biodegradable.

Los diseñadores buscan sustitución del plástico por materiales alternativos
Componibili Bio de Kartell, fabricado a partir de un derivado de la producción agrícola, fue lanzado en febrero de 2020 en cuatro colores. Imagen © Kartell

En el sector de la moda, uno de los componentes plásticos más utilizados son las lentejuelas. Fabricadas a partir de plástico de petróleo o resinas sintéticas, las lentejuelas no han sido diseñadas para ser recicladas. Estos microplásticos a menudo terminan siendo consumidos por muchas formas de vida marina, causándoles incluso la muerte. Elissa Brunato, una diseñadora con sede en Londres, está intentando crear una industria textil más circular. Ha desarrollado la lentejuela bio iridiscente, una alternativa derivada de la forma cristalina de la celulosa de las plantas. Con una iridiscencia similar a la encontrada en las alas de insectos, posee la durabilidad y calidad de una versión de plástico, pero con la ventaja añadida de ser totalmente degradable.

El futuro

El desarrollo de los bioplásticos ha sido esperanzador durante los últimos 2-3 años, y muchos diseñadores han creado compuestos de ingredientes naturales como las algas, el micelio y los residuos de alimentos.

Lentejuela bio iridiscente, una alternativa al plástico que deriva de la celulosa de las plantas.
Bio Iridescent Sequin , de Elissa Brunato. Esta lentejuela alternativa se deriva de la celulosa de las plantas que contiene una iridiscencia natural. Imagen © Elissa Brunato

En el futuro debemos continuar emulando los ciclos y sistemas de la propia naturaleza. Al adoptar nuevos materiales que regresan al ciclo, comenzamos a cerrar el círculo de nuestra secuencia de consumo. Sam Chevallier, fundador de ReWild Africa y LearnBiomimicry, declara que «si pudiéramos redescubrir y reinstaurar el concepto de aprender de la naturaleza y no tanto sobre la naturaleza, podríamos ejercer una influencia positiva no solo sobre nosotros, sino sobre el ecosistema, y al mismo tiempo preparar el camino para las generaciones venideras».

El aprendizaje de la naturaleza nos anima a crear una economía circular. Al mejorar los sistemas de reciclaje industrial y compostaje, permitimos que estos materiales pasen a ser parte esencial del futuro positivo que estamos intentando lograr. Sin embargo, en la actualidad la duda que rodea a estos materiales debe desaparecer. Chawla comenta, «no importa cuán tediosa y específica sea la práctica correcta de eliminación, y cuán poco glamurosa pueda parecer desde el punto de vista del marketing, las cosas deben ser explicadas por las marcas y los fabricantes». Todos tenemos un papel que desempeñar y mientras las infraestructuras se ponen al día con el desarrollo de bioplásticos, deberíamos evitar en lo posible los artículos de un solo uso y buscar opciones reutilizables, al mismo tiempo que creamos conciencia y nos convertimos en una fuerza para el cambio en nuestros propios círculos de influencia.

Imagen principal: Bio Iridescent Sequin, de Elissa Brunato. Imagen© Elissa Brunato

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