A la deriva en lo desconocido

Una reflexión sobre los espacios de reflexión

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En nuestra sociedad actual, la reflexión se ha convertido en cierto modo en un lujo, dado el protagonismo de los medios digitales y el exceso de información y comunicación en la vida cotidiana. Hoy en día nos vemos inducidos a ver más, pero a pensar menos; a recibir más, pero a recordar menos; a ir más rápido, pero sin un propósito concreto.

Por consiguiente, aunque la reflexión siempre es necesaria, vivimos una época en la que apenas tenemos tiempo para reflexionar. En un contexto así, nuestro modo de crear espacios para la reflexión pasa a ser una cuestión muy significativa sobre la que reflexionar.

¿Qué es un espacio de reflexión? ¿Es un espacio para meditar? ¿Es un espacio para mirar al exterior? ¿O es un espacio de introspección, para mirar a nuestro interior? ¿Cómo puede hacernos reflexionar el espacio? Soy de la opinión de que un espacio de reflexión debe inspirarnos. Debe hacernos pensar en qué lugar y en qué momento estamos mentalmente. Finalmente, debe crear una situación ajena al mundo que nos es familiar; debe llevar nuestra mente a un mundo desconocido desde un mundo conocido.

He aquí un ejemplo. El hecho de contemplar una escena a través de una ventana nos resulta muy familiar. Sin embargo, una vez que la escena en el exterior cambia, sientes que tu posición deja de ser interior para pasar a ser exterior. Posteriormente, una vez que la escena fuera de la ventana se convierte en oscuridad, debes cuestionarte si estás dentro o fuera debido a esa realidad desconocida que has percibido. Esto nos indica que nuestras ideas sobre las cosas son relevantes.

Es necesaria una reflexion sobre los espacios en la arquitectura.
Trabajos sobre «odisea en el espacio» en Yale: Dentro y Fuera. © hua li 

Estamos tan acostumbrados a nuestras percepciones personales y a nuestro conocimiento de las cosas que cuando el espacio nos sitúa en un momento de incertidumbre, curiosidad e incluso peligro, genera una nueva conciencia en nuestro interior, nos ofrece una nueva perspectiva, una visión diferente. Nos lleva a cuestionarnos y a hacernos reflexionar y ese es el momento en el que nos inspiramos. El espacio crea asombro. Y creo que este es el significado de un espacio de reflexión.

Un espacio de reflexión puede inspirarnos a través de muchos aspectos: la forma, la escala, la luz, el color, el sonido, el tacto, el olor y el ambiente en general. Un espacio de reflexión nos proporciona experiencias fascinantes a partir de todas nuestras sensaciones. Pero un espacio de reflexión no requiere explicación ni descripción. Es silencioso y sólo puede sentirse en lugar de interpretarse.

El Café en el acantilado y la Casa Torre es un lugar para la reflexión en una pequeña isla, situado al borde de un acantilado de 60 metros de altura sobre el mar. El diseño parte de una reflexión sobre el horizonte. El café, encajado en el paisaje rocoso, ofrece una experiencia similar a la de los visitantes que descienden a una cueva, adentrándose en la tierra. Al mismo tiempo, la Casa Torre se eleva verticalmente en cuatro alturas, ofreciendo varios niveles desde los que contemplar el océano a medida que sus habitantes ascienden a una planta superior.

Una sala de meditación donde también se da cabida a la reflexión.
Sala de meditación (izquierda), Foto © Mei Kejia. Vista del espacio de ducha (derecha), Foto © SUN Xiangzhou.
Cliff Café y Tower House, Rongcheng, Shandong, China, 2022, HUA LI/TAO.

Descendentes y ascendentes, horizontales y verticales, introvertidos y extrovertidos, los dos edificios crean diferentes modos de encontrarse con el horizonte. Dentro del café, el contraste entre la oscuridad del espacio introvertido y la luminosidad de las vistas al mar refuerza la sensación de estar dentro de la tierra. El espacio de meditación, iluminado desde una claraboya de color amarillo, sume al visitante en un estado de ánimo espiritual, silencioso y tranquilo.

La Casa Torre, un lugar para disfrutar de la soledad, se alza solitaria sobre el acantilado como una fortaleza, anclada en la montaña y apuntando al cielo. Cada nivel tiene una planta de sólo cuatro por cuatro metros en la que es posible realizar diversas actividades, desde comer y relajarse hasta estudiar, dormir o darse un baño. Habitar este espacio es ocultarse tras sólidos muros de hormigón, al tiempo que se ofrecen numerosas oportunidades de mirar al exterior a través de las diversas aberturas en distintas direcciones. La experiencia alterna entre la estrechez de la escalera y la amplitud de cada espacio.

Una sala de meditación donde también se da cabida a la reflexión.
ESCUELA SECUNDARIA SUPERIOR ZONA CENTRAL, ESCUELA EXPERIMENTAL JIANGDONG HUANDAO, HAIKOU, HAINAN, CHINA, 2022, HUA LI/TAO. FOTO © CHEN HAO

En la Escuela Experimental Haikou Jiangdong Huandao, bajo una enorme cubierta continua de hormigón, se crea un espacio en sombra formado por altas columnas, un suelo alabeado, rampas suspendidas y cajas de colores en vuelo. Pretende ser como un laberinto, ofreciendo a los alumnos la oportunidad de recorrerlo e incluso haciéndoles perder a veces la orientación. Deambular por este espacio es como estar en una jungla, siempre imprevisible.

Espacios sorprendentes que invitan a la exploración y la reflexión.
SALÓN DE ACTOS POLIVALENTE (IZQUIERDA). SALA DE EXPOSICIONES (DERECHA). ESCUELA EXPERIMENTAL JIANGDONG HUANDAO, HAIKOU, HAINAN, CHINA, 2022, HUA LI/TAO. FOTOS © CHEN HAO

La luz del sol penetra por los orificios del tejado e incide en las paredes de colores, dotando al espacio de diversas expresiones a diferentes horas del día. O en un día nublado, la luz difuminada en el interior con tonos de color que se reflejan y mezclan crea un ambiente de misterio (Fig.5). También existen rincones, huecos, balcones, puentes, puertas; estos episodios espaciales aparecen espontáneamente, proporcionando a los visitantes experiencias espaciales inesperadas. La aventura en un complejo así estimula la curiosidad y la reflexión.

Ante todo, un espacio de reflexión nos incita a cuestionar nuestra existencia, a despejar nuestro estado de ánimo. Un espacio de reflexión provoca un sentimiento misterioso, profundo y a veces incluso melancólico. Establece una distancia entre nosotros y el mundo cotidiano y nos permite divagar en el misterio y la imaginación sin fin.

Imagen principal: Cliff Café y Tower House, Rongcheng, Shandong, China, 2022, HUA Li/TAO. Foto © MEI Kejia 

 

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