Microclimas, Microcosmos

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Entendemos el espacio como el infinito continuo universal que envuelve la Tierra, de existencia previa a cualquier intervención humana. Y la arquitectura como una membrana construida por el hombre que modifica puntualmente este espacio originario con la finalidad de generar unas condiciones puntuales de confort físico y espiritual donde llevar a cabo las diversas actividades de su vida. La arquitectura conforma un ámbito material (microcosmos) con unas cualidades ambientales específicas (microclimas),  en contraste y al mismo tiempo en intensa relación con las condiciones propias del medio donde se ubica. Nuestro trabajo de arquitectos no está enfocado a crear el espacio, sino a modificar las características de este infinito preexistente. Operaciones extremadamente locales y de una enorme precisión, como es la construcción de un edificio, configuran entornos habitables con diversos grados de relación con el cosmos. La arquitectura puede ser el eslabón que enlace el hombre y el mundo, el lugar y el universo. 

La corteza terrestre ha estado durante milenios modelada y remodelada por la humanidad para construir sus hábitats. Las técnicas y soluciones desarrolladas por cada comunidad a lo largo de los tiempos se depositan en sus pueblos y ciudades. Muchas veces quedan sepultadas en el subsuelo de nuestras casas, ya que la urbe se transforma y reconstruye sobre sus propios cimientos. En ocasiones, los poblados son abandonados y, pasados los siglos, emergen nuevamente a la superficie como yacimientos arqueológicos. Son éstos lugares que nos hablan al oído de nuestra historia, y vale la pena escuchar para llegar a comprender la esencia del arte de habitar. Hay una valiosa inteligencia y una profunda comprensión de las formas más sabias de relacionarnos con el entorno en todas esas paredes antiguas. Y una destilada ciencia que trata de mo a través de la disposición de elementos físicos, conseguimos configurar ciertas condiciones energéticas, climáticas y atmosféricas. Creemos en una contemporaneidad que busca con insistencia nuevas formas de solapar capas de reflexión y complejidad al entresijo de conocimiento tejido sobre la urdimbre tramada y re-tramada de la memoria. Dibujar y redibujar sobre los vestigios, a veces casi desaparecidos, de tantos pasados como sea posible. Proyectar implica estar igualmente atentos a indicios de todas las épocas que puedan alumbrar nuestras decisiones. 

Fachada sur configurable como galería captadora en invierno y umbráculo durante el verano. Arquitectura adaptativa. Bloque 6×6, Girona, bosch.capdeferro. Imagen © José Hevia

Quizás sea en la morada donde se hace más evidente la esencia de la membrana arquitectónica como mediadora entre las personas y el cosmos. Refugio, sede de las actividades humanas más primarias y de los rituales más íntimos, es el lugar desde el que deberíamos poder gozar de una relación harmoniosa y equilibrada con el mundo. Los aprendizajes más ancestrales de nuestra civilización pueden ser una sólida base para alcanzar este anhelo. De entre todos ellos, nos parece imperativo colocar nuevamente el foco sobre la capacidad de nuestras construcciones para configurar atmósferas surgidas de la domesticación del clima y no de su negación. La evolución de los sistemas constructivos y la traslación generalizada del paradigma estético de la transparencia, junto con la aparición de una potente industria de la climatización han provocado una intensa sensación de conexión con el entorno al tiempo que, paradójicamente, han generado un mayor aislamiento respecto de las condiciones del medio y una preocupante mecanización de los espacios interiores.  

Secciones. La galería, espacio intermedio habitable, actúa como sistema pasivo regulador del clima interior de cada vivienda y reduce significativamente la demanda energética. Bloque 6×6, Girona, bosch.capdeferro. Imagen © José Hevia

 

Ante tal deriva parece necesario reivindicar nuevamente nuestra disciplina como configuradora de microclimas óptimos para la vida humana, a partir de una gestión inteligente de los recursos materiales disponibles. No debemos olvidar que solamente la arquitectura, a través de la definición de la envolvente y la concepción de espacios intermedios, permite alcanzar un metabolismo saludable basado en estrategias pasivas, esenciales para configurar hogares acogedores y garantizar un horizonte sostenible. Todo ello nos conduce a imaginar la vivienda del presente y del futuro como supraestructura, soporte físico y climático, ecosistema abierto preparado para hospedar los modelos conocidos del habitar así como sus posibles variantes todavía insospechadas. 

Microclimas y microcosmos, origen y destino de la arquitectura. 

Imagen principal: Acceso a través de pasarelas exteriores en la fachada norte, abiertas a la zona verde pública. Bloque 6×6, Girona, bosch.capdeferro. Imagen © José Hevia 
 

 

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